Alta Sensibilidad y el diálogo de voces

 “En el viaje de descubrimiento no se trata de buscar paisajes nuevos, sino de desarrollar nuevos ojos”. 
Marcel Proust.

 

El pasado mes finalmente tuve la oportunidad de hacer una formación que me estaba “llamando” desde hace unos años. Aquellos que me estáis siguiendo desde hace tiempo, o aquellos que habéis leído mi libro, sabéis que trabajo mucho con el tema de los “saboteadores”. La técnica del “dialogo de voces” es una herramienta que permite profundizar en aquellas voces (también llamados subpersonas) qué continuamente intentan influenciar en nuestro pensar y en nuestro actuar.

¿De qué se trata? Básicamente se puede ver como una invitación de cambiar la manera en que te mires, o sea, de considerarte como alguien que está compuesto de una colección de yo-es subordinados. Cada uno tenemos nuestros lados, facetas o subpersonas que, uno por uno, se sirven de sus propias gafas para ver el mundo. Eso sí, utilizando tus ojos. Cada subpersona o sub tiene su propia manera de actuar y de pensar y tiene incluso sus propias costumbres y reglas, y aunque el sub un momento determinado se ha creado para ayudarte y para protegerte de una manera u otra, puede pasar que lleva la voz cantante en momentos en que su consejo, en lugar de ser un apoyo, llega a ser un estorbo, algo que te sabotea.

Aprendiendo a reconocer estos subs que hablan y opinan dentro de tu ser tiene ventajas. Llegarás a reconocer los diferentes lados de tu ser y te darás cuenta cómo, desde tu Ego-Consciente, puedes volver a tomar las riendas de tu vida para tomar la decisión correcta, para decidir por aquello que realmente te conviene. Curiosamente llegarás a comprender porque determinadas personas te parecen “simpáticos”, mientras que otros te inspiran antipatía o indiferencia…
 
Un ejemplo
Para empezar hay que saber que los subs siempre vienen en pares. Para entender esto, es suficiente pensar en lo que pasa en tu foro interior cuando estás en una tienda y ves algo que te guste: un libro, un vestido, una tableta de chocolate… etcétera.
« ¡Anda! Un libro sobre la alta sensibilidad… Qué interesante, me lo llevo».
« ¿Otro libro de auto ayuda? ¿Para qué? ¿Cuántos ya has leído y cuánto te han servido? Es más, ¿cuántos has comprado y están sin leer?»
« Sí, pero este tema es nuevo y quiero saber sobre ello».
« Muy bien, pero ¿has visto cuánto cuesta?»
« Quince euros no es mucho para entenderme mejor».
« ¿Quince euros? ¡Piensa en todo que puedes hacer por quince euros! ¡Cosas útiles…!»
« ¡Me lo merezco!»
¿Os suena? En teoría este tipo de diálogo puede seguir y seguir, hasta finalmente “gana” una de las voces o -y esto sería lo ideal- hasta el momento en que el Ego-Consciente sepa valorar los dos lados y toma una decisión consciente y bien fundada.
Temas de la alta sensibilidad
En el ámbito de la alta sensibilidad encontramos subs muy desarrollados (llevando la voz cantante) en –entre otros- el terreno de ayudar a los demás, en el campo del perfeccionismo, en los momentos en que hay que tomar decisiones (sobre todo aquellas que implican un cambio) o en cuanto al “crítico interior” que, en el fondo solamente quiere protegernos del fracaso. Me gustaría entrar un poco en el primer ejemplo para daros una idea…
Agradecer y ayudar versus autonomía
No hay absolutamente nada malo en ayudar a otras personas o en ayudar a animales. A contrario. Querer ayudar, ya lo he dicho muchísimas veces, es un valor muy importante y positivo. Agradecer y ayudar hacen que la vida valga la pena. Hacer algo por alguien aporta alivio, aporta sonrisas. Ayudar hace que tú te sientes bien, te aporta respeto y cariño y en muchos casos esa cualidad incluso te puede dar trabajo (piensa en trabajos en la hostelería, por ejemplo). El sub al que llamamos “Ayudante” es un buen aliado, siempre y cuando puede disponer del  sub opuesto, al que llamamos “Autonomía” (aunque también podrían ser el Egoísta o el Racionalista). Si tu “Ayudante” carece de su contrapartida, si se pasa de la raya y si “Autonomía” no tiene fuerza suficiente como para hacerte consciente de tus limites, puedes llegar a tener problemas de estrés. A ver si os doy un pequeño ejemplo de un diálogo que podrían tener Agradecer y Autonomía.
 « La vecina tiene gripe, hay que ayudarla. La haré la compra ».
« Claro que sí, si está mal, habrá que ayudarla. ¿Ella ha llamado preguntándote si la puedas hacer la compra?»
« Por supuesto que no. No hace falta. Sé que cosas le gustan, se la compro y se la llevo ».
« ¡Espera! ¡No corras! Si no quieres esperar su llamada, por lo menos llámala tu para ver si necesita algo ».
« Pero si la hago la sorpresa, se va a poner contenta. Encima, sabemos cuánto le cuesta pedir ayuda ».
« O no. A lo mejor ya ha pedido a su hija que le haga la compra. Si no hablas con ella, si no la preguntas si necesita de tu ayuda, a lo mejor le hagas sentir incómoda en lugar de contenta. Aparte de esto, los martes son tu día de descanso. »
« No pasa nada. Puedo descansar después…»
Si sepas escuchar atentamente a este tipo de diálogo interior, puedes llegar a tomar una decisión equilibrada y no impulsiva, de manera que, por un lado, respetas tus propias fuerzas y, por otro, respetas la libertad de la otra persona.
Evidentemente esto solo es un mini ejemplo de los miles de diálogos interiores posibles. Si puedes, presta un poco de atención a tus diálogos “preferidos”. Mientras que los diálogos son equilibrados, mientras que puedas escuchar los dos lados de un tema, generalmente no hay ningún problema. Ahora, en cuanto te des cuenta que solamente te habla un lado, conviene estar muy atento. Esto puede pasar, por ejemplo, cuando notas que un tipo de comportamiento tuyo te está dando problemas. Para seguir con el ejemplo de Ayuda, es posible que Autonomía haya perdido su voz y que ayudas sin parar, sin discriminar y –y esto es lo peor- sin tomar tiempo para ti, sin cuidarte a ti mismo. Cuando Ayuda ha perdido son contrapartida, puedes acabar estresado y quemado
La belleza del método del diálogo de voces, radica en que las sesiones funcionan de tal manera que, gracias a la ayuda del coach que dirige la conversación, cada una de los subs involucrados en el tema que se trabaja, puede salir a la luz para decir que siente y que piensa. Y mientras hablan y cuentan sobre su “tarea” y sobre lo que para ellos es importante en su trabajo para hacerle feliz al Ego-Consciente al que sirven (tu), tu les escuchas y posiblemente te enteras de facetas muy interesantes de tu manera de funcionar…

 

Escucha tus diálogos preferidos
Te invito pues a estar atento a tus diálogos interiores preferidos. Cada uno los tiene. Si eres PAS, es probable que tus conversaciones internos tendrán que ver con el crítico interior («no puedes, no vales, seguro que no te llamen…»), con el perfeccionismo («¿lo has revisado?, ¿está todo bien limpio?, no querrás que te ven sin maquillaje…? ¿has visto cómo lo dejan?) y con el ayudar, tal como ya lo hemos visto.
Pregúntate cual puede ser la tarea de la subpersona en cuestión (¿cómo te ayuda?). Luego puede ser una buena idea la de preguntarte hasta qué punto su función es efectiva (que te haya servido en el pasado no quiere decir que te sigue dando el apoyo que en estos momentos de tu vida necesitas). ¿Qué pasa con su contrapartida? ¿Cómo le llamarías? (Don Relax, Cuidado Personal, Paz, Tranquilidad, etc). Investiga sobre el papel de la contrapartida. ¿Cuál es su rol y de qué manera te ayuda? ¿Necesita ser reforzado?
¿Quieres saber más?
A lo mejor te interesa leer sobre el tema. En este caso te aconsejo los libros de Hal y Sidra Stone, la pareja de psicólogos americanos que ha desarrollado. Es difícil encontrar su trabajo en castellano, pero si dominas el inglés encontrarás mucha información. Pincha aquí para ir a la web de Hal y Sidra Stone.

12 Commentarios

  • by José Fernando Molina Icazategui, post on | Contestar

    Muchas gracias por su artículo, aporta claridad y es un recurso valioso no solo para PAS sino para todas las personas.

  • by Anónimo, post on | Contestar

    Me encanta todo lo que escribís Karina. Muy interesante el diálogo de voces y saber reconocerlos para tomar las riendas de la situación, dejar de ser rehén de uno mismo!!
    Besos
    Thamy

  • by Karina Zegers de Beijl, post on | Contestar

    Gracias a ti, Thamy, por tu feedback y por tu tweet. Espero que te encuentras bien, muy bien! Un beso.

  • by *bleibmaldabei*barbara, post on | Contestar

    muy buen artículo!! me siento muy reflejada, es un tema muy interesante de seguir observando. Gracias!

  • by Karina Zegers de Beijl, post on | Contestar

    Gracias, Bleibmaldabei! Y me ha encantado tu blog!
    Un abrazo.

  • by Monica Oliver, post on | Contestar

    Me encantan tus artículos karina! Gracias por estar ahí.

  • by Monica Oliver, post on | Contestar

    Me encantan tus artículos karina! Gracias por estar ahí.

  • by Karmele Ruiz, post on | Contestar

    Estupendo artículo Karina. Es verdad que funcionamos así.Yo al menos tengo muchos ocupas saboteadores en mi cabeza . Poco a lo les voy conociendo y llamándoles al orden …..jaja ….o les echo de casa.

  • by Maria Isabel, post on | Contestar

    Leo este artículo y la verdad que respiro mucho mejor, yo les llamo diablillos del coco, han hecho raíces en él, día y noche me persiguen, vaya donde vaya..y a veces me estresan de tal manera que me bloqueo…uffff menudo lio. Hay que aprender a gestionarlos lo mejor que se pueda, por lo menos ya tenemos herramientas. Gracias Karina.

  • by Silvia, post on | Contestar

    Muy buen articulo. De verdad es muy cierto lo de las voces. Siempre me ha pasado, sobre todo cuando debo tomar decisiones o cuando debo realizar una tarea en el trabajo o estudios. Cuando estoy tomando una decisión que implica un cambio en la vida, muchas veces se interpone una voz que me echa para atrás y hace que me acobarde en hacer un cambio, sin embargo, he aprendido a no prestarle mucha atencion cuando no es objetiva, he logrado diferenciar cuando lo que dice no es del todo cierto, y entonces aun con miedo..me atrevo a hacer cambios, y por lo general han sido buenos cambios. Y cuando realizo una tarea, se interpone la voz del perfeccionismo, que no esta del todo mal, pero a veces hace que me exceda en querer hacer el trabajo perfecto, y esto a veces resulta agotador, o me hace ahondar en detalles insignificantes que a la larga se traduce en una pérdida de tiempo y energía, porque al final el jefe no le presto atención a ese detalle que profundice. Bueno estoy gestionando esto. Tu articulo me hace estar mas consiente de estas cosas, muchas gracias!

  • by Duendecito, post on | Contestar

    Hola Karina, recién descubro tus artículos y vaya que me identifico. Caigo en cuenta que soy PAS ultra perfeccionista, a pesar de las cosas tan buenas que me ha traído ese perfeccionismo, también muchas veces me bloquea, es el culpable de que descarte intentar proyectos por miedo a no hacerlo bien (bien para mí significa perfecto) es justo como describes, vivo en un eterno diálogo agotador con mi yo perfecto. No me permito escribir sin buena redacción y ortografía, opinar sin haber consultado buenas fuentes, salir sin maquillarme, etcétera. Me agoto y me pierdo de mucho por ese perfeccionismo irracional. Hace 3 años me convertí en mamá y dejé el trabajo por ser mamá lo cual me encanta pero me agobia por mi autoexigencia de ser mamá perfecta. Entré a clases de pintura, descubrí que soy buena y dado mi perfil me incliné por la pintura hiperrealista, me sirve de fuga y es donde descargo mi perfeccionismo… algo bueno y malo, explico: he realizado unos 5 cuadros en 3 años (algo muuuy lento y hasta cierto punto improductivo que me ha dado críticas del tipo "si vivieras de pintar te mueres de hambre", está por demás decir lo mucho que me frustran las críticas), por otro lado difruto cada momento que llevó ese cuadro (uno de ellos me llevó un año terminarlo por cada detalle). Pintar para mi es una terapia personal que poco entienden los demás.

  • by Silvia, post on | Contestar

    También pinto, también lo considero una terapia para mí, aunque últimamente me he inclinado más por el canto, es liberador tener el espacio para estas actividades artísticas, al final de mis clases de canto me siento super bien. Supongo es una manera de desahogar o canalizar cosas de adentro; que a lo mejor, de otra manera, uno no consigue canalizar bien o ponerlas en su sitio, la verdad no estoy muy segura sobre lo que ocurre jeje, pero se siente muy bien. Saludos.

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