Altamente sensible y ansiedad

No, no existe una relación directa entre el rasgo y la ansiedad, ni con otro tipo de malestar o enfermedad. El rasgo de la alta sensibilidad es un rasgo neutro, no es bueno ni es malo, simplemente ES. Ahora, dependiendo de la manera en que gestionamos este rasgo, dependiendo de dónde ponemos el enfoque –igual si lo vivimos como algo positivo o como algo más bien difícil- y sobre todo dependiendo de la manera en que nos cuidemos y valoremos a nosotros mismos, este rasgo puede aportar o puede restar. Puede aportar porque te trae muchos pluses y posibles ventajas, pero en muchos casos también te puede llegar a pasar una factura desagradable porque viene con una pega importante: la pega de la sobreactivación, de la sobreestimulación – vamos, la pega del estrés.

Ya se ha dicho tantas veces: es tan importante que uno sepa que es PAS para poder entender que nuestra manera de recibir y de gestionar toda la información que nos llega –y nos llegan mucho más estímulos que a los no-PAS- es más intensa y más profunda, con lo cual somos mucho más propensos a estresarnos por sobresaturación.

El rasgo se define en función de cuatro características base, de la cual la reflexión profunda, en combinación con el estrés, puede conducir a la ansiedad. Que quede claro, no hace falta ser PAS para sufrir ansiedad, y no todas las PAS sufren ansiedad – o sea, repito, no existe una relación directa y por lo tanto no se puede decir que la ansiedad forma parte del rasgo de la alta sensibilidad.

 

¿Qué entendemos por la ansiedad?

Digamos que la ansiedad es una condición mental y física que, cuando te pasa, te roba de la capacidad de pensar de una manera calmada, lógica y racional y empiezas a construir fantasías sobre todo aquello que puede ir mal. Por tanto, la ansiedad tiene que ver con el futuro. Empiezas a preocuparte, notas ‘un nudo’ en el estómago, te pones nervioso… vamos, aterrizas en un lugar desagradable. La diferencia entre la ansiedad y la depresión es que, como ya dije, la ansiedad tiene que ver con el futuro, mientras que la depresión, igual que la culpabilidad, se basa sobre las experiencias ya vividas del pasado, sobre cosas que ya pasaron.

Tenemos que distinguir entre dos tipos de ansiedad: la ansiedad racional (la que se basa en hechos concretos como, por ejemplo, que no te han ingresado el sueldo) y la ansiedad irracional que se basa en, pues, cosas o problemas que no son reales pero que te vas imaginando como que te imaginas que pierdes el tren, que suspendes un examen, que no te van a dar ese trabajo y que tu pareja te engañe. Y sí, claro que estas cosas pueden suceder, pero mientras que no suceden no son reales. (Esto no quita el hecho de que puedes tomar medidas preventivas, claro).

Las PAS tenemos ese pensar creativo y activo, lo tenemos para bien y para mal. Es genial, es un auténtico regalo aquello de poder imaginarte historias, poder escribir, poder contar cuentos, pero la otra cara de la moneda es que –y especialmente cuando estamos estresados- que tenemos una tendencia de imaginarnos historias que no nos convienen y que pueden sobrepasar de lo que sería una preocupación sana y prudente. La preocupación que desata el miedo, el miedo irracional, es ansiedad.

Llegas a un lugar en que pierdes la capacidad de distinguir entre lo importante y lo menos importante; de repente todo parece igual de importante y no puedes priorizar, es como aquello que dicen de no poder ver el bosque por los arboles, y si todo te parece igual de urgente, te agobias. El agobio va aumentando la ansiedad, y entras en un bucle. Y si eres una PAS con esa tendencia al perfeccionismo, peor todavía. Notas como vas perdiendo el control…

Hace unos días, en facebook, circuló un post sobre las ventajas de viajar solo. Como PAS creo que es genial poder viajar a solas, hacer las cosas a tu ritmo, comer lo que te apetece y cuando te apetece, dormir las horas que quieres e ir cosechando experiencias enriquecedoras, conociendo a gente interesante, vamos, yo suelo viajar sola y sé que me conviene. Muchas reacciones al artículo hacían ver que no soy la única, pero también había personas que decían no atreverse. Lo entiendo. Si nunca lo has hecho, da miedo. Pavor, incluso. Ya solamente por pensarlo, te puede dar un ataque de ansiedad.

Si nos quedamos con el ejemplo de viajar solo y que esto, lo de imaginarte todo que te podría pasar, te produce ansiedad, tienes la opción de escuchar ese mensaje interior y decidir no viajar a solas. Tomas la decisión de que esto no te conviene y no es para ti, y en seguida notarás como la ansiedad da marcha atrás. Es como darle la razón a la ansiedad, y la ansiedad ‘se calma’ por el hecho de que le hayas hecho caso. Si te acuerdas de lo que hace tiempo ya escribí sobre el ‘diálogo de voces’, es fácil de comprender que esta voz que habla en ti en realidad solamente te quiere proteger y, al hacerle caso, le das permiso de decidir por ti, y esto hace que la próxima vez cuando tienes que tomar una decisión de este tipo, lo vuelve a hacer. Date cuenta de cómo le das a la ansiedad el poder de decidir, y que no eres TU quien decide. Y, si, de acuerdo, es una manera de apaciguar la ansiedad, pero a la larga te irá quitando fuerzas y autonomía hasta el punto en que –y esto es una probabilidad real-  lo que ahora es no viajar solo, mañana será no ir a esa cena, o al cine, o a tomar café… Dar la razón a la ansiedad, hacerle caso, poco a poco irá haciendo tu mundo cada vez más pequeño y reducido ya que, oye, en todos los sitios te puede pasar algo… ¿verdad?

Cuando tenía veinte años, en el tranvía yendo a la facultad tuve un ataque de pánico. La historia es larga, pero a raíz de esto en poco tiempo me vi con un paquete de fobias que me impedían salir de casa. Así estuve dos años hasta que, poco a poco, empecé a prestar atención a esa otra voz que me decía: ‘Así no puedes seguir. Tienes que acabar la carrera, tienes que ir al médico y también al dentista para arreglarte esa caries, no puedes seguir dependiendo de otras personas…’ Y así comencé a salir de esa zona de confort que la ansiedad me había proporcionado y volví a vivir la vida.

La voz de la ansiedad tiene más fuerza en personas que son muy críticas hacia sí mismas, personas que tienen esa tendencia de pensar frases como: ‘tengo que’ o ‘tendría que’, en personas que suelen suprimir sus emociones y comérselas y en aquellas que buscar evitar el conflicto. ¿Os suena? Parece ser que aquellos que se esfuerzan mucho para que la otra persona esté contenta, aquellos que nunca dicen ‘no’ y que siempre son muy amables, son más propensas a sufrir ataques de ansiedad. Y eso: aquello que dije al principio, es un hecho de que muchas PAS sufren de ansiedad. Muchas PAS tienen mucha auto-crítica, muchas PAS son inseguras y tienen la autoestima más bien baja, muchas siempre dicen que sí y hacen lo que pueden para evitar el conflicto…

 

¿Hay manera de evitar los ataques?

Pues, ojalá pudiera decir que sí y que fuera tan fácil como apretar un botoncillo de off-on. Pero, aunque no es tan fácil, claro que sí, hay maneras, pero generalmente no son instantáneas y también requieren práctica.

  • Una vez más tengo que insistir en la importancia de conocer muy bien el rasgo y de entender cómo el rasgo funciona en ti. ¿Cuáles sus tus puntos vulnerables que hacen disparar tu ansiedad? Podrías mirar tus creencias, tus límites, y tu necesidad de caer bien. Podrías investigar el mindfulness, la meditación, técnicas de respiración, el yoga, tocar un instrumento, pintar, pasar tiempo en la naturaleza… todas esas herramientas que existen para bajar los niveles de estrés y de la ansiedad, entrenando el cerebro para sustituir los mensajes dañinos por mensaje positivos y actividades que calman y que aportan bienestar. Podrías medicarte, claro, eso también, pero creo que esto sería el último recurso, y antes de tomar algo químico igual podrías probar con Flores de Bach. Os confieso que, cuando después de dos años en casa finalmente me atreví a salir, me fui al médico de cabecera y le pedí pastillas. Me las dio, pero nunca tomé ni siquiera una… eso sí, durante meses las tuve conmigo, siempre, por si a caso. Me servían de muleta, pero no me hacía falta utilizarla – conseguí caminar sola. Mis años ‘por debajo de la mesa’ me hicieron mucho más fuerte de lo que era, y eso sin la ventaja que vosotros ahora tenéis, la de conocer el rasgo.
  • Investiga tus emociones que se esconden por debajo de la ansiedad, es posible que estás suprimiendo tristeza, rabia, abandono… Escribe y haz apuntes de lo que piensas, de lo que sientes. Sácalo fuera.
  • Toma riesgos, por ‘pequeños’ que sean, empieza a salir de esa zona de confort ; recuerda que no estás de manera voluntaria en la zona de confort, pero que estás allí porque la ansiedad te haya colocado allí para evitar que te pueda pasar algo horrible (imaginado). Dicho de otra manera: no estás en la zona de confort porque allí te sientes bien, no. Estás allí por miedo. Pues eso, toma riesgos. ‘Resguitos’. Pasitos pequeños. No quieres viajar solo, pero sí puedes ir al cine solo, o tomar un café, sentarte en una terraza… Borra esa idea de que gente que va sola por la vida da pena, es infeliz o tiene algún problema. Son creencias inválidas que invalidan.
  • Cuídate. Mírate con buenos ojos. Sé tan amable contigo mismo como lo eres con tus colegas, vecinos y familiares. Aprende a decir no. Irás, pasito a pasito, ampliando horizontes y tu autoestima irá subiendo. Es un viaje de autoconquista a través del autoconocimiento. Es un viaje que sigue y sigue y siempre te llevará un poquito más lejos. De vez en cuando, cuando tienes muchas cosas por hacer, cuando te superan las responsabilidades y las obligaciones, darás marcha atrás porque el estrés te puede. Esto pasará, sí, y lo digo porque así lo he vivido. Mientras que sepas que esto forma parte del proceso y te miras con cariño y compasión, después de un rato volverás a coger fuelle y la cosa vuelve a marchar.

Somos seres humanos y estamos en proceso, siempre, y lo importante es querer mejorar, querer crecer y querer conocerse de verdad. Estas cosas van de la mano. Ser humano y no es un proceso lineal, pero tú puedes. Tú puedes vencer esos mensajes que te hacen dudar de ti, que te quieren mantener pequeño y sin fuerzas, esas voces que te hacen creer que no vales y que, por no sufrir el miedo, permitas que se apoderen de tu Yo. Para vencer la ansiedad hay que armarse del valor para mirar los miedos a los ojos. Hay que armarse de valor para mirar tus creencias, tu comportamiento, tus emociones suprimidas.

Si lo conseguí yo, seguramente tú también puedes conseguirlo. Apuesto por ti y por tu fuerza interior.

¡A por ello!

 

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Photo by Sven Scheuermeier on Unsplash

7 Commentarios

  • by Romina, post on | Contestar

    Hola Karina. Gracias por tus palabras, de verdad inspiras a las personas a seguir. Saldre de apoco de mi zona de confort. Saludos!!

  • by César Lara, post on | Contestar

    Buenos días, tengo un par de preguntas sobre mi condición y es que creo que no soy un PAS del todo
    He pasado meses leyendo su blog y hay ciertos detalles que siento que no poseo o con los que no me siento identificado, por ejemplo: No soy sensible a las películas de acción, no siento repudio a la sangre
    Refiriéndose a lo de percibir sutilezas en el ambiente, no se si se refiere a eso en el sentido literal pues a veces no soy tan bueno Tratando con las situaciones ajenas como la depresión de otros pero si sé detectar el origen de sus problemas con poca evidencia, además de que a veces no noto cambios en los espacios donde me encuentro
    Pero si comparto ciertas características: Suelo sentirme muy emocionalmente conmovido con varias situaciones, escenarios y acciones, tiendo a ser muy detallista con los escenarios nocturnos y amo los escenarios de ciudad nocturnos, soy muy sensible, eso me causó problemas de pequeño porque no soportaba las burlas y lo único que me decía la gente era que no le hiciera caso a los que se burlaban de mí, me siento sobreestimulado de vez en cuando, por ejemplo en fiestas o convenciones
    Escribo esto porque tenía solo esas dos dudas con mi alta sensibilidad

    • by Karina Zegers de Beijl, post on | Contestar

      Hola César, gracias por tu mensaje. El rasgo de la alta sensibilidad es algo muy común, tanto, que está presente en una de cada cinco personas. Saber que uno pertenece (o no) a este colectivo es importante, pero básicamente solamente para la persona misma ya que, al saberlo, y en el caso de que no haya conseguido integrar algunas de las características (como el exceso de información que nos llega) puede empezar un proceso de autoconocimiento mientras que vaya aplicando las muchas herramientas de las que disponemos.
      Ahora, a veces, cuando temas como la ansiedad hayan superado niveles no dominables por la persona misma, es aconsejable buscar un buen psicólogo que conoce y respeta el rasgo.
      Te comparto este artículo; a lo mejor te aporta un poco más de claridad: https://www.personasaltamentesensibles.com/la-alta-sensibilidad-que-es-y-que-no-es/
      Te mando mucho ánimo.

  • by Marcela, post on | Contestar

    Muchas gracias por este mensaje tan grato.

    • by Karina Zegers de Beijl, post on | Contestar

      Un abrazo, Marcela, gracias por tu feedback.

  • by Tita Chuquisengo, post on | Contestar

    Muy importante todo lo indicado!.
    Parece que hubiera estado dedicado exclusivamente a mí…, Gracias

  • by Tania, post on | Contestar

    Muchas gracias!!!! Muy importante esta reflexión y es que además la ansiedad siempre vuelve si no la domas.

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