Cuarentena y cuaresma, una reflexión

Será porque soy de letras, será porque las palabras en si me dicen mucho. Será porque ahora estoy dedicando más tiempo a la reflexión y a la meditación, será por lo que sea. Caso es que llevo unos días con el siguiente tema, y eso sin pertenecer a ninguna religión.

Ambas palabras hablan de un período de cuarenta días. Se supone que una cuarentena dura este tiempo, igual que la cuaresma. La cuaresma, como a lo mejor sabéis, es este tiempo entre Carnaval y Pascuas en que nos piden sacrificar, renunciar a alguna costumbre, algún hábito, alguna comida que nos gusta mucho, algo que requiere un esfuerzo consciente de abstinencia. Se relaciona con los cuarenta días que Cristo-Jesús pasó en el desierto, después del bautismo de Jesús en el Jordán en el cual le entró el Yo del sumo Ser Solar, el Cristo, que a través de este acto se sacrificó para salvar a la raza humana que se había olvidado de su conexión divina. (Evangelio según San Juan y Quinto Evangelio según Rudolf Steiner).

Este año -2020- la cuaresma empezó el 26 de febrero y terminará el 9 de abril. ¿No os llama la atención?

¿Cuántas personas siguen haciendo, practicando, la cuaresma como un acto de fe? Yo, como no pertenezco a ninguna religión, nunca lo he hecho conscientemente, lo reconozco. Seguro que hay mucha gente como yo, igual que habrá gente que sí pertenecen a alguna religión y tampoco hacen caso a esta, digamos, tradición. Y ahora nos pasa el tema del virus justamente en esta época de la cuaresma… Es como si, por perder la verdadera fe en el Amor, haciendo lo que nos da la gana, siguiendo el instinto reactivo, corriendo, cazando diversión, ‘bienestar’, juventud, dinero, fama… hemos ido perdiendo el contacto con nuestro interior, con nuestro ser, con nuestro destino, con nuestra chispa divina. En lugar de ‘sacrificar’ algo, la tendencia predominante es la de ir a más, más y más.

El virus nos obliga hacer cuaresma en cuarentena. Nos obliga contactar con nuestro interior. Pararnos. Confrontar los miedos. Aguantar el agobio, la frustración, la soledad y la impotencia. Mirar el dolor y la muerte en los ojos. El virus nos hace pasar por el desierto. El virus nos hace ver y entender tantas cosas relacionadas con las fuerzas del corazón, la fraternidad, la solidaridad, la igualdad… Palabras que tienen que ver directamente con ese cristianismo inicial, no institucional, libre de doctrinas, esa reverencia interna que invita a acoger incondicionalmente a todo ser, igual su trasfondo religioso, su raza, su estatus…

Es por allí que van deambulando mis reflexiones. Y sí, nos queda mucho trabajo por delante, pero muchos, muchísima gente, está viviendo esa energía tan especial y esperanzadora. ¡Qué sea la más contagiosa¡

Mis reflexiones no paran aquí y el tema da para mucho más – a lo mejor os he dado una idea para aumentar y elaborar en vuestras propias reflexiones. ¡Qué esta cuarentena-cuaresma, aparte de su realidad objetiva, os aporte profundidad, reflexión y Amor!

 

imagen: Cody Hooper, Celestial Heaven (2014)

2 Commentarios

  • by Maddie, post on | Contestar

    Gracias por compartir esta interesante reflexión. La verdad es que es muy curiosa la coincidencia entre Cuaresma y cuarentena.
    Yo creo que como PAS ya sabíamos hace tiempo que el mundo corre muy deprisa, que se le da importancia a cosas superfluas, al tener más que al ser, que estamos desconectados totalmente de nuestro mundo interior, de lo divino, de la naturaleza.
    Estos días estoy tratando de llevarlos lo mejor posible, pero últimamente me empiezo a agobiar y estar de mal humor. Supongo que muchos nos sentimos así.
    Mucho ánimo y amor para todos.

    • by Karina Zegers de Beijl, post on | Contestar

      Estimada Maddie, gracias por tu feedback, y por tus palabras reflexivas y acertadas. ¿Sabrías -mirando hacia adentro- decir qué es exactamente lo que te agobia? ¿Qué pensamientos acompañan esa sensación? Te mando mucho cariño, entrega y paciencia. Un abrazo.

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