Los mitos de la alta sensibilidad

Mis queridas almas sensibles: muchos de vosotros sabéis que llevo más de quince años trabajando en la divulgación del rasgo de la alta sensibilidad. Lo hago de manera seria y rigurosa y siempre basándome en el trabajo de mi querida dra. Elaine Aron, la investigadora estadounidense quien, en los años noventa del pasado siglo, acuño nuestro bello rasgo, llegando a definirlo mediante test, escalas y su caracterización exacta a través de los bien conocidos ‘cuatro pilares’ o D.O.E.S. Ella y yo, nos consideramos amigas y siempre y cuando tenga una duda, ella y yo hablamos – cosa que, como os podéis imaginar, me proporciona mucha seguridad. Aparte de seguirle a ella, también me fijo mucho en el trabajo del dr. Michael Pluess y algunos otros que, directamente o indirectamente trabajan con Elaine. Os cuento todo esto para dejar claro desde donde vengo  cuando hablo sobre verdades y mitos que circulan en redes y publicaciones que tratan sobre el tema.

Hoy os quiero hablar sobre los mitos ya que veo algunos que son viejos y persistentes mientras que otros son nuevos y están ganando en fuerza. Hablar de estos mitos es necesario ya que la información incompleta o errónea lleva a la confusión. Para alguien que lucha con su lado sensible, no hay mejor ‘medicina’ que la de conocer, entender y abrazar el rasgo. Y para poder sacar el máximo provecho de esta medicina y su aplicación para llegar a un mayor autoconocimiento y aceptación del lado sensible, es imprescindible que el conocimiento sobre el rasgo sea el correcto.  Comencemos, pues. De los muchos mitos que circulan he seleccionado los 7 más importantes y persistentes.

Mito 1: las PAS son personas débiles e histéricas: Empezamos con un mito que surge con mucha frecuencia. Creo que tiene dos posibles orígenes, uno de tipo exterior y otro de tipo interior. En cuanto al exterior puede ser un juicio del colectivo de los no-PAS poco sensibles ni empáticos que nos perciben como llorones y quejicas (por favor, hagamos todo lo posible para sanar ese imagen si es que la vamos dando).  El origen interior es mucho más serio y profundo, ya que es el fruto del propio juicio que una o un PAS tenga de sí mismo. Me explico: Si alguien que tiene el rasgo –recuerda que es genético y nacemos con él- en su infancia recibe muchos comentarios tipo ‘hay que ser más fuerte’, ‘no llores – no es para tanto’, ‘los chicos no lloran’, ‘te comportas como un cobarde, hay que tener más cojones’, ‘esto no apesta, te lo imaginas’, ‘esto no ha pasado, tienes una fantasía enfermiza’, y un largo etcétera, entonces es normal que ese niño o esa niña recibe el mensaje de que ser sensible es un defecto, y lo que aprende es que, para ser aceptado tiene que ser duro e insensible. Egoísta. Empezará a desarrollar máscaras de un personaje ‘fuerte’, suprimiendo su verdadera esencia, traicionándose a si mismo/a para ser aceptado. Aquí hay mucho más que comentar y no es el lugar, pero lo que vemos es que esta persona que tiene toda su sensibilidad suprimida, llega a ser justamente alguien que condona con mucha, hasta extrema vehemencia todo lo que tiene que ver con el rasgo para evitar que tenga que reconocer que es una o uno de ‘aquellos débiles fantasiosos que siempre lloran y se quejan de todo’.  Qué quede claro que las PAS somos extremamente fuertes (ya me dirás; para aguantar este mundo tal como es hay que serlo), pero nuestras fuerzas son otras y son maravillosas. Menos mal que hay personas sensibles que, muchas veces luchando desde las barricadas anímicas, hacen lo que pueden para defender valores como la bondad, la belleza, la verdad, la justicia…

Mito 2: las PAS son ángeles: Este es otro mito persistente. Somos personas que nacemos con un rasgo, y seguramente hemos heredado otros  rasgos. Luego hemos pasado por la infancia en la cual hemos aprendido muchísimas cosas, entre otras como hemos de comportarnos (mito 1). Los niños copian a sus padres en todo, en cómo actúan entre ellos, como interactúan con el mundo, lo que piensan, si son agresivos, violentos o pacíficos y bondadosos, si les gusta leer, la música que escuchan, si critican a otros y cómo lo hacen, etc. Después van a tener sus propias experiencias vitales que, igual que todo lo aprendido en casa, formará su bagaje personal y emocional. Luego también existen PAS con trastornos y un trastorno generalmente pesa más que un rasgo. Lo que quiero decir es que hay PAS de todo tipo y de todo color. No todas las PAS es buena gente, no todas las PAS querrán ayudar o contribuir a que el mundo sea un lugar mejor. Podéis creerme, he visto cientos y cientos de PAS y he podido observar de todo.

Mito 3: las PAS son introvertidas y tímidas: Esto es un mito clásico. De hecho, es el mito que llevó a Elaine Aron a investigar sobre el rasgo ya que ella, psicóloga Jungiana, en principio pensaba que estaba investigando sobre la introversión hasta que, en un momento dado, se dio cuenta que existen personas extrovertidas que comparten las mismas características que las ‘introvertidas’, con la única diferencia que su disposición era extrovertida, y que, a pesar de eso, eran personas que reflexionaban mucho, que eran muy emocionales y empáticas, que se sobreestimulaban con facilidad (y muchas veces más y más rápido que las introvertidas) y que tenían una sensibilidad enorme para captar sutilezas sensoriales. Mientras tanto sabemos que un 30% de las personas con alta sensibilidad tienen un carácter extrovertido. También sabemos que la timidez muchas veces es confundida con el tiempo que necesita una PAS para valorar una (nueva) situación antes de acercarse personas desconocidas, por ejemplo.

Mito 4: un hombre no puede ser PAS: Un mito que ha hecho y sigue haciendo mucho daño al PAS varón. Mientras que en mujeres ser sensible siempre ha sido aceptado y tolerado hasta cierto punto, la sensibilidad en hombres generalmente está mal vista y suele ser juzgada automáticamente como algo ‘típico femenino’, con todas las consecuencias dolorosas que esto puede llegar a conllevar. Señores, tranquilos. Hay tantos hombres como mujeres que comparten este rasgo. El hecho de que hablamos de ‘las’ PAS (por aquello de P de Personas y persona es femenino) no ayuda, lo sé.

Mito 5: la alta sensibilidad es un trastorno: Si salimos de la premisa que un rasgo es algo común y que un trastorno es algo raro, está claro que en nuestro caso tenemos que verlo como un rasgo. La alta sensibilidad está presente en, aproximadamente, una de cada cinco personas. Hablamos de trastorno cuando se trata de alguna deviación muy poco frecuente en la personalidad de alguien. Muy poco frecuente como cuatro, cinco personas de cada cien o, incluso menos. De cada cien personas, unas veinte son PAS. Dr. Michael Pluess habla incluso de un porcentaje de veinticinco. Podéis leer más sobre este tema en mi artículo: ¿Cómo distinguir entre el rasgo de la alta sensibilidad y un trastorno?

Mito 6: ser PAS es lo mismo que tener altas capacidades: Este es un mito en auge, gracias al hecho de que cada vez se habla más sobre las altas capacidades. Ojalá se hablara tanto sobre el rasgo de la alta sensibilidad. Es un tema que genera mucha confusión y creo que hace falta más investigación, pero hasta este momento estamos casi todos de acuerdo de que se trata de dos rasgos diferentes que pueden solaparse en gran medida, pero que no son la misma cosa. De esos cientos y cientos de PAS que han pasado por mi consulta, tengo muy claro que no todas ellas tienen AACC, aunque sí se puede decir de muchas que, por su manera de ver y percibir el mundo, por recibir siempre mucha información de todo tipo, muchas veces tienen reacciones o ideas diferentes y originales, pero esto no es lo mismo que ser dotado. Puedes tener una curiosidad o un hambre por aprender sin tener AACC. Y, visto desde el otro lado, sé que no todas las personas con AACC llegan a ser PAS aunque todos parecen disponer de una sensibilidad sensorial elevada. Lo que sí es interesante es que son combinables, y cuando una PAS también tiene AACC, puede ser una bomba en muchos sentidos. Si queréis más información sobre este cóctel que a veces es difícil de llevar, por favor mandadme un correo y os daré referencias.  Por cierto, Elaine Aron y mis colegas de ICHS (consultants de Elaine Aron) todos vemos este tema de la misma manera. Y, repito, hace falta más investigación y, quizás, definiciones más afinadas de cada rasgo. También creo que está bien añadir el factor numérico: si 20-25% de la humanidad es PAS, visto lo visto no creo que un mismo porcentaje tenga AACC.

Mito 7: hay subtipos de PAS: Otro mito que está en auge es el mito de los subtipos. Ya ‘éxisten’ varios conjuntos de subtipos, uno más curioso que otro, y ninguno avalado por el ámbito científico fiable como el de los Aron y Michael Pluess. Si te fijas bien en las descripciones llegas a la conclusión que en su conjunto describen a una PAS tal como es, basado en la definición de los cuatro pilares. Estos pilares en su conjunto describen el rasgo y si uno quiere ‘calificar’ como PAS, tiene que verse reflejado en los cuatro puntos. Qué luego hay personas que son más empáticos o menos empáticos (recuerda que la empatía forma parte de los cuatro pilares, pero una persona estresada se comportará –mucho- menos empática), más fiel o menos fiel, pueden ser más sensuales, carismáticos, emocionales, intelectuales o menos, todas estas cosas dependerán de su educación, del ambiente en que crecieron y las creencias y tradiciones de su familia, hasta (siendo conocedora de la astrología) depende del momento de nacimiento de cada uno. No te dejes despistar por esta información (a veces incluso escrito con una ortografía extraña y/o proveniente de fuentes dudosas) por muy original que sea, ya que confunde mucho y no ayuda mucho a la hora de promover una imagen clara y científica reconocida por los Aron y Pluess. Entiendo que cada profesional quiere aportar algo original para distinguirse de los muchos otros, pero si empezamos con subtipos que en el fondo ni siquiera aportan algo nuevo, no creo que estamos sirviendo el bien de la comunidad PAS, ni que por pormenorizar nos ganaremos el respecto del mundo de la salud y de la educación. Al final es en el interés de todos nosotros que nos tomen en serio y que el rasgo de la alta sensibilidad sea reconocido como algo real y existente. Rizar rizos con emociones o flores no ayuda en absoluto, y para que el rasgo sea reconocido es importante compartir la teoría de aquellos que lo han acuñado y de aquellos científicos que trabajan a su lado.

Hasta aquí con los mitos. Atención con ellos. Confieso que me he comido muchas palabras ya que se puede llenar un libro sobre este tema. La descripción del rasgo es simple y clara. Cómo incide en cada uno es diferente y individual, y menos mal que sea así. Es la rica diversidad dentro de un conjunto marcado por determinadas características que nos hace ser un colectivo tan maravilloso e interesante con tanto por ofrecer al mundo. Pero no podemos olvidar de trabajarnos en todas las capas de nuestro Ser. El mundo, ahora más que nunca, está necesitado de personas como tú, personas que luchan por los valores, para preservar nuestra humanidad que se ve amenazada desde todos los lados. ¡A por ello y confío en vosotros!

 

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