Encuesta alta sensibilidad en niños 2: La sensibilidad emocional

Después del primer artículo con los resultados de la encuesta sobre el rasgo de la alta sensibilidad en niños, en el cual hemos visto y analizado el tema de la sensibilidad sensorial, en este artículo miramos las respuestas a la pregunta que tiene que ver con las reacciones de tipo emocional. La pregunta exacta era esta: ‘En cuanto a las manifestaciones de sensibilidad emocional, ¿cuáles de las formas mencionadas a continuación reconoce o ha reconocido en su hij@?’

Vemos como casi 73% de los niñosPAS reaccionan de manera emocional al entorno o, dicho de otra manera, el entorno les afecta emocionalmente. Es una pregunta muy general, ya que ‘el entorno’ es igual de abstracto que ‘ambiente’, pero el objetivo era la de obtener una idea de si los niños están pendientes de lo que sucede en su entorno y si esto les afecta emocionalmente. Dimos opciones con varios ejemplos más concretos y fue la opción de la sensibilidad hacia la tristeza ajena (70%) la que obtuvo la puntuación más alta. Como PAS adulta me afecta leer esto, pero es cierto que conocemos casos de niños, especialmente a partir de unos cuatro años, que perciben perfectamente los problemas que pueden haber en su casa, como las dificultades en la relación entre sus padres, por ejemplo, o algún problema con un hermano, y nuestro pequePAS sufre por ello. Sé también de niños en la escoleta y en el cole, que detectan el estado emocional de compañeras y compañeros, o de las maestras y de los maestros.

Cuánto más joven son aquellos que ‘captan’ este tipo de información, esa tristeza ajena, más se preocuparán por no entender lo que pasa a la persona ya que un niño pequeño no tiene la capacidad (información) que necesita para poder comprender problemas de tipo salud, falta de dinero, temas de pareja o laborales. El joven PAS solamente nota que la otra persona no está bien, que le pesa algo, y esto más que probable le hace sentir mal, preocupado e inseguro (a veces hasta culpable porque puede llegar a creer que la tristeza ajena tiene que ver con él)… Creo que, como adulto, es importante proteger al pequeño contra ‘la tristeza ajena’ y, desde luego, no hacerle confidente de nuestros propios problemas y preocupaciones.

Si vemos que un 62% de niños se identifica con el estado emocional ajeno, nos podemos dar cuenta de lo permeables son nuestros peques, identificándose con lo que sienten los otros, para bien y para mal – por supuesto. Este porcentaje, contrario al anterior en que el niño se siente afectado y puede reaccionar con preocupación, pero también con rabietas o problemas de sueño, con mear en la cama, éstos niños que llegan a tener una reacción empática, tendrán reacciones de tipo buscar la mano, arrimarse, ofrecer dulces, dibujos o prestarle algún juguete preferido al adulto o al compañero en que perciben algún tipo de sufrimiento. La diferencia con los niños que se ven afectado, es que estos dan un paso más y empiezan a buscar soluciones como para poder ayudar y aliviar el malestar.

Un porcentaje casi igual (62%) de niños son niños que lloran con facilidad: suelen sentirse afectados hasta llorar por cualquier cosa que les digas, sea una corrección, una crítica, hasta una broma… lloran cuando levantas la voz, lloran de emoción al recibir un regalo añorado, cuando ven a un niño o un animal que sufre… Son niños muy sensibles al estrés que, cuando se ven enfrentados con situaciones de este tipo, no saben regular bien sus emociones (en muchos casos porque están cerca de la saturación sensorial y/o emocional), se bloquean y se les salen las lágrimas. Es una reacción muy ‘normal’ para niños con el rasgo de la alta sensibilidad (ya ves, casi dos tercera partes de todos) y creo que, como adultos, es prudente no reaccionar ante este tipo de desbordamiento emocional, y menos con comentarios tipo: ‘¡Otra vez esas lágrimas!’ ‘¡No llores, no pasa nada!’ (Si realmente no pasara nada no lloraría), ‘¡Exagerada!’ o similar. Date cuenta que ningún niño llora por gusto; si llora es por algo. Si quieres, un beso sería lo justo, o si no, esperar un ratito y luego hablar con el niño sobre sus emociones ya que conviene que los niños aprendan nombrar lo que sienten.

Muchos niños sienten una conexión profunda con animales, y en la encuesta vemos que 58% de ellos saben identificarse con sus mascotas y con animales en general. Siempre y cuando sea posible aconsejamos que un niño puede tener su propia mascota (perro, gato…), no solamente para fomentar el respeto y el amor hacia los animales, pero también para aprender cómo cuidarles, y para tener un compañero a quien puede contarle todo. Fijaros también en el hecho de que 20% de los niños parece tener un amiguito invisible (personalmente creo que este porcentaje es mayor, pero que los adultos no conocen el secreto del niño), lo cual demuestra la necesidad de tener ‘algún ser’ con quien el niño puede conectar íntimamente y hacerle cómplice de todo que siente y piensa sin ser juzgado.

Temas como la sensibilidad de cara a las necesidades ajenas (53%) y la facilidad con la cual el niño se adapta a las necesidades de otros como amigos y hermanos (45%) están íntimamente relacionados, y pueden tener como origen un deseo por la paz y armonía y el rechazo al conflicto – dos características muy importantes del rasgo- aunque también pueden estar relacionados con una autoestima más bien tendiendo a la baja y la inseguridad (miedo) de expresar los propios deseos.

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Foto: Joshua Clay

6 Commentarios

  • by Andrea, post on | Contestar

    Gracias Karina. Una duda: como protegerles del dolor ajeno? A veces cuando los adultos sufrimos x algo es porque a nosotros mismos nos cuesta lidiar con ese sentimiento o hecho. Como explicárselo a ellos? Porque está claro que negar q pasa algo solo les servirá para aprender a callarse y negar sus sentimientos, no?
    Gracias de nuevo!

    • by Karina Zegers de Beijl, post on | Contestar

      Seguimos 🙂 Un niño altamente sensible, pero en realidad casi todos los niños, captan las emociones de sus educadores (y demás personas). No creo que puedes protegerlos desde el dolor ajeno. Al negarlo, como bien dices, aprenderá a callarse, pero hay incluso más: aprenden que no pueden fiarse de la propia intuición. Aparte de eso, como un niño PAS percibe muy bien las mentiras (y negar algo que es real es una mentira) aprenderá que no puede fiar en ti. Entonces, ¿qué hacer? Reconocer su percepción, pero no contarle dramas – o sea, minimizarlo, calmarle (¡saldremos!) utilizando conceptos y ejemplos que puede entender. Podrías utilizar el emocionario para hablar de las emociones. Puedes pedirle ‘ayuda’ teniendo en cuenta sus capacidades (puede ser hasta un dibujo, permitirle que escoja un talisman para las dos… Sé creativa. Podrías también preguntarle cómo ella cree que te puede ayudar…)
      Ánimo & un abrazo.

  • by Ido, post on | Contestar

    Hola Karina, …los gritos eran algo que me asustaba muchísimo y en los 70, cuando era una niña, enmi casa había demasiado. Coincido en demasiadas cosas, etiquetas y la piel, asustarme rápidamente y lo de mearme en la cama. Esto último ha sido algo que me ha llamado la atención. Lo hice hasta la adolescencia bien entrada. También fui «el trasto» en casa, al ser la mayor creo que ayudó. Saludos y gracias por tus artículos.

    • by Karina Zegers de Beijl, post on | Contestar

      Hola, gracias por tu feedback y por compartir. Ay sí, lo de los gritos – un horror, ¿verdad? Menos mal que ahora, con la información que tenemos, podemos comprender tantas cosas, perdonarnos, perdonarles… y re-escribir nuestra biografía. ¡Qué liberación! Un abrazo.

  • by Fernando, post on | Contestar

    Gracias por este artículo, Karina. De pequeño yo era muy llorón, cualquier cosa me afectaba (ahora tambien…) y luego, de mayor, he pensado que eso me hacía candidato perfecto a víctima de acoso escolar, lo que pasa que como siempre que podía ayudaba a todo el mundo (con los deberes, prestando lo que fuera), y hasta a los más gamberretes incluso, pues al fin y al cabo me tenían mucho respeto, a pesar de ser el llorón número uno de la clase, y eso me salvó (es lo que creo) del acoso escolar, aunque quizás puede ser que tuviera suerte y no hubiera acosadores en mi clase.
    Un cordial saludo y gracias de nuevo por este magnífico artículo.
    Fernando

    • by Karina Zegers de Beijl, post on | Contestar

      Hola Fernando, Gracias por tu feedback y por compartir. Igual ha sido un poco de ambas cosas, que con tu cariño y empatía te has ganado el respeto mientras que en tu grupo a lo mejor no había bullies. Y es cierto, ‘llorones’ que somos, algo que al acosador le incita. También decir que los bullies de ahora (inclusive el cyberacoso) es más fuerte de lo que era. Esto, sin ebargo, no quita que el amor y el cariño siempre son la clave, aunque el miedo puede llegar a ser más fuerte. Un tema complejo, desde luego. Un abrazo.

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