La Alta Sensibilidad y la tolerancia

Seguimos con el confinamiento, aunque según dónde vives, no necesariamente en la misma ‘fase’. Estando en la fase 0, fantaseaba sobre la fase 1, la fase en que actualmente estamos aquí en Mallorca y mis fantasías igual eran un poco demasiadas optimistas; algo que me hace sonreír. Existen personas que parecen interpretar esta fase 1 -que significa que seguimos confinados pero con más libertad, aunque con mayor responsabilidad propia- como la vuelta a la normalidad, a la normalidad de antes de la aparición del Covid-19. Evidentemente estamos todavía en momentos muy lejos de aquella normalidad. En fin, no os cuento nada nuevo, pero esta situación me sirve de marco para explicar un tema que está presente en un gran grupo de las PAS. El tema de la tolerancia, un tema muy ligado al de los juicios y, también, al perfeccionismo.

Hay una frase que va apareciendo por las redes, una frase expresada por personas con alta sensibilidad: “Soy PAS y me duele que la gente no aprenda…” ¿La habéis leído también? Suele ir acompañada de comentarios tipo que ‘la gente’ no mantiene la distancia, o que ‘la gente’ no lleva mascarilla, o que ‘la gente’ tira los guantes de plástico por la calle. Siempre se habla de ‘la gente’, o sea, generalizando. El mensaje que hay por debajo es: Todo el mundo es malo y soy el/la único/a que hace bien las cosas, siendo responsable. ¿No os parece una crítica un tanto exagerada?

Muchos se fijan en el lado negativo, en el lado que está mal, en el lado que no funciona o que posiblemente causa daños. Me imagino que sois conscientes de que una de las características base del rasgo es la de tener una visión más amplia de cualquier situación. A lo mejor habéis leído que el rasgo de la alta sensibilidad es considerado como un rasgo evolutivo, en el sentido que somos más conscientes de las implicaciones y consecuencias de nuestros actos, los actos ajenos y de las decisiones que se toman tanto a nivel personal como en general. Y luego pasa que, en función de cómo está tu propio vaso de bienestar –medio lleno o medio vacío– te sueles fijar en las carencias (en general) o en la suficiencia, o sea, en el lado positivo.

En primer lugar te puedes llegar a dar cuenta que eso de ‘la gente’ es un término que es mejor no utilizar ya que aquello generalizar fácilmente puede conllevar una mentira; estarás de acuerdo que, cuando dices ‘la gente’ te refieres a un grupo, a una parte de ‘la gente’. Date cuenta pues, que es más que probable estás diciendo una media verdad que tu subconsciente no sabe reconocer como tal y lo interpreta como una verdad absoluta con la consecuencia de que, si ya estabas un poco mal (decepcionado, deprimido, frustrado, indignado…) pues, con este tipo de mensaje te sentirás un poco peor.

Y esto es interesante ya que, por señalar a ‘la gente’ que lo hace tan mal y que es tan irresponsable, quieres hacer visible que tú no eres así, que no te incluyes en ‘la gente’ porque tú lo haces bien. Lo haces bien como tú crees que se hace bien la cosa. En teoría, esto te tendría que hacer sentir orgulloso por ser responsable, consciente, respetuoso… pero esto no pasa. Esa vocecita interior del perfeccionista, “Si todo el mundo fuera como yo, no tendríamos problemas”, es una vocecita que hace daño. El perfeccionista que se compara con los demás, nunca puede sentirse bien, ecuánime o serena, porque recurre al juicio. A la crítica.

El hábito de criticar, de criticar a otros (‘la gente’) suele nacer de una baja autoestima. Muchas veces, la persona que critica a otra persona, lo hace por sentirse mejor. Y la necesidad de sentirse mejor tiene que ver directamente con la costumbre de compararte con otras personas – un tema sobre el cual he escrito ya varias veces – y esta es la costumbre por antonomasia para conseguir que te sientes mal, deficiente, insuficiente e infeliz. Aunque la crítica te aporta un aparente bienestar, no te hará feliz.

 

Pero, ¿entonces qué? ¿Si los otros no aprenden? ¿Si los otros hacen mal las cosas?

Vamos a ver. En primer lugar, si ‘la gente’ aprende o no, no es cosa tuya. No sabes qué han aprendido (algo habrán aprendido, pero posiblemente no han aprendido lo mismo que tú), cuándo, de qué manera… nada de eso te ataña, como tampoco otra persona puede saber, ni meterse con, lo que tú hayas aprendido, cuándo o de qué manera. Esto es cosa tuya. Es algo muy personal. Es tu camino, es tu vida y son tus circunstancias. Pues… lo mismo es válido al revés. ¿Tiene sentido? Y, ojo, no todo el mundo tiene por qué aprender lo mismo en el mismo momento y de la misma manera. Es algo objetivamente imposible ya que, dicho con otras palabras, cada uno aprende en función de sus propias posibilidades, circunstancias y del material vivencial coleccionado en la mochila de cada cual.

¡Pero hacen mal las cosas! Te oigo. Lo que dices es que no hacen las cosas como tú las haces, como hay que hacerlas según tu criterio, sobre lo que tú has entendido que es la manera prudente o correcta de hacerlas… en función de tu desarrollo y aprendizaje personal. Y no te digo que yo no haría las cosas como las haces tú porque, a lo mejor, es de sentido común. Pero, por muy ‘común’ que ese sentido podría serlo, no lo es.

No creo que alguien quiera amargarse la existencia gratuitamente. Puedes seguir criticando, quejándote y comparándote con ‘la gente’, pero personalmente creo que esto implica un malgasto de tu energía y de tu capacidad de poder aportar. Podrías, si quieres, utilizar ese tipo de desfase entre tu manera de actuar ‘correctamente’ y la manera en que actúa la gente, como una oportunidad maravillosa para practicar la tolerancia y la aceptación. Por mucho que te mosquees, te garantizo que seguirán sin ‘aprender’. Mucho más positivo para tu propio estado de ánimo es darte cuenta que esto es así, que cada uno está dónde está en su propia evolución, en su desarrollo o crecimiento personal y que, por tanto, conviene soltar esa expectativa que todos deberían actuar, pensar y sentir como tu.

Observa, registra lo que hace ‘la gente’ y si no te parece correcto comportamiento, estáte atento a ese horrible comentario interior que solamente te aportará tristeza y frustración.

Observa, registra lo que hace ‘la gente’ desde la curiosidad, desde una actitud amorosa, desde la aceptación, y envíales pensamientos bonitos, una imagen mental de cómo podría hacer según qué cosa de otra manera, con otras consecuencias e implicaciones.

Observa, registra lo que hace ‘la gentesin criticar, sin recurrir a la intolerancia, al insulto o al juicio, deseándoles que sean igual de felices como deseas ser tú, y sigue haciendo las cosas según tu criterio, dando el ejemplo pero sin sentirte mejor o superior, vamos, sin entrar en la tentación de la comparación (algo que probablemente hayas aprendido en tu infancia y que te ha perjudicado siempre, posiblemente contribuyendo a una baja autoestima).

Intenta estar atento a lo que piensas, a lo que piensa en ti (la vocecitas), y acostúmbrate a corregir esos pensamientos que conllevan medias verdades o que son mentiras obvias. No te convienen si quieres sentirte bien, equilibrado y sereno – ese estado de ánimo que siempre necesitamos cultivar, pero ahora, en estos tiempos en que nos intentan inocular el miedo, más que nunca.

Es más fácil quejarse que aceptar que las cosas, las personas, son como son. Utiliza tu capacidad empática para intentar entender porque alguien hace lo que hace, dice lo que dice. Date cuenta de que, de la misma manera de que tu puedes actuar desde el miedo, la otra persona posiblemente también lo hace aunque, porque su mochila no es la tuya, no actua como tu. Puedes llegar a la conclusión de que la manera de actuar de otra persona es dañina para el colectivo, pero si lo haces, es importante que vigiles la objetividad para no dejarte llevar por la subjetividad.

Te deseo que estés bien y tranquilo, igual la fase en que estés.

 

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Photo by Evgeni Tcherkasski on Unsplash

6 Commentarios

  • by juan, post on | Contestar

    El mayor problema reside -como bien explicó durante todas sus charlas el humanista Jiddu Krishnamurti- es la conciencia de cada ser humano.
    Yo siempre he sabido desde muy pequeño que tenía una sensibilidad mucho más intensa que el resto. Los demás siempre me parecieron muy superficiales, con una vitalidad centrada en si mismos, con muy poco talento o ganas de trabajar en equipo y en general un alto nivel de egoismo en la gente.

    Me pregunté a qué era debido, si tenía que ver con el sistema del dinero, si tenía que ver con los millonarios o multimillonarios, si tenia que ver con la educación en la competición y el individualismo, el poder, el dinero, la fama, si era un problema político…Pero nada que ver. Al final a las personas que somos PAS nadie ni nada puede poner fin a nuestra sensibilidad. Como mucho nos podran hacer sufrir pero ese talento seguirá ahí.

    Lo que si he comprobado es que la mayoria de la gente ( para mi el 90% de la humanidad) es altamente egocéntrica, aún hagan tareas sociales o trabajen en ONG’s tienen un interés en ellos mismos pero carecen de una visión o sensibilidad glogal al mundo. Por tanto, el problema somos los mismos seres humanos o aquellos -en lo que no me incluyo- que nacen sin alta sensibilidad.

    Descubrir todo esto se me ha hecho muy duro porque uno comprende perfectamente la tendencia a la soledad de los PAS. Porque siendo realistas, hay poquísimas personas en el mundo con las que se pueda tener una verdadera relación con toda la pasión que necesita un PAS. Tal vez dos PAS si pudieran pero todo lo demás sería mera adaptación pero no plenitud ni virtud.
    Alain Aaron habla del 20% de la población mundial. Pero eso son casi 1500 millones de seres humanos. Si así fuera, el mundo sería totalmente diferente. Por mi experiencia personal dentro de lo limitada que puede ser en un único ser humano, sólo el 5% son realmente PAS. Los demás son personas que sienten algo pero no profundizan. Que hacen los test y se identifican por la emotividad pero que nada tiene que ver con ser un verdadero PAS.

    • by Karina Zegers de Beijl, post on | Contestar

      Gracias, Juan, por su aporte y su visión. Un abrazo.

  • by Ana, post on | Contestar

    Hola… excelente artículo y reflexión. Muchas gracias Karina, llega en la momento oportuno!

    • by Karina Zegers de Beijl, post on | Contestar

      Hola Ana, muchas gracias por tu feedback. Un abrazo.

  • by Arielle Martinez Vannier, post on | Contestar

    Me llego al «buen momento».
    Toca ahora el ser consciente de mi intolerancia; eso tb al nivel laboral!
    Que complicado y que dificil el no caer en la trampa de: » Mon Dieu les gens travaillent de plus en plus mal»…
    Merci pour cet article.

    • by Karina Zegers de Beijl, post on | Contestar

      Un beso, Arielle. Tranquila, yo también tengo mis momentos – cuanto más cansada estoy, mayor el ‘peligro’ de no estar atento a los juicios y la crítica. ¡Todos aprendiendo!

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