La Duda versus La Decisión

En la evolución humana, en nuestra historia y desarrollo como individuos, vemos como cada vez más nos estamos separando de nuestro entorno social para poder crecer individualmente, para hacernos conscientes de nuestro Yo. Es un proceso social en el cual el ser humano, que antes dependía de su clan, su pueblo, su iglesia y su familia, ahora se ve cada vez más solo. Donde antes casi no hacía falta pensar de forma autónoma, por el simple hecho que el ‘líder’ del clan pensaba para nosotros, para todos del que era responsable, ahora nos vemos enfrentados con situaciones en las que tenemos que decidir y elegir personalmente, cada uno por si mismo. Para algunos esto significa una liberación, realmente una sensación de libertad, pero para otros esto puede significar un serio problema.
Hay como un desfase entre la tendencia social por un lado, y el desarrollo personal por otro. Esto puede llevar a la confusión, hasta a la desesperación. Para la PAS existe el riesgo de perderse en las múltiples posibilidades que va encontrando. Somos conscientes de un sinfín de detalles y matices, y de múltiples repercusiones, y encima siempre nos preguntamos qué puede significar nuestra decisión para los que nos rodean. También podemos llegar a sentirnos culpables y presionados porque nos vemos incapaz de decidir tan rápidamente como otra gente en nuestro entorno. Esto lleva a más confusión todavía, con el riesgo de tomar una decisión impulsiva, irracional y generalmente basada en el juicio de otros. Lo que vale para uno, no tiene porque valer para todos….
¿Qué hacer? ¿Cómo puedo saber cuál de las opciones que tengo delante es la buena? Dudar está bien si aprovechamos este período entre la pregunta y la respuesta para tomar consciencia de lo que realmente queremos o lo que realmente nos conviene. Para obtener claridad se pueden hacer varias cosas, dependiendo del tipo del problema. Uno puede, por ejemplo, definir un objetivo claro, una visión de donde uno quiere llegar. Esto generalmente hace visible la dirección que hay que tomar para poder llegar al punto que uno se ha marcado. Otra posibilidad en la de mirar si la pregunta en cuestión es una pregunta que ha aparecido más veces en la biografía, o sea, si es una típica pregunta que tiene que ver con la esencia de la persona. ¿Cómo hemos reaccionado anteriormente? ¿Qué es que nos ha aportado aquella decisión? ¿Por qué nos salió bien o mal?
Se trata de dar un lado ‘activo’ a la duda, para que la duda empiece a ser un espacio de posibilidades frente a un espacio gris en que uno sigue dando vueltas y vueltas. Intenta de separar tus sentimientos de los sentimientos y opiniones de los demás, de ser lo más objetivo posible. ¿Es real lo que pienso, es un hecho?
Si realmente no ves salida, te aconsejo consultar a un coach. Los coaches partimos de la idea que cada uno sabe lo que tiene que hacer, pero muchas veces, por el motivo que sea, no es capaz de establecer el contacto con su verdadero Yo, o su Yo Superior, que tiene la respuesta a la pregunta. A veces necesitamos la ayuda de otra persona, para llegar a ese núcleo de sabiduría que llevamos dentro, quitando los velos de la duda y la confusión que el mundo exterior teje alrededor de él.
El proceso del desvelo puede ser bonito y muy valioso. No olvides que todo es aprendizaje, que el dolor hace crecer. Si lo miras así, es posible que te sea más fácil. ¡Hacerte responsable de la decisión que tomas es más que benéfico para tu sentido de auto estima!

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