La Persona con Alta Sensibilidad y el cansancio

“Te llamo porque estoy preocupada. Me he dado cuenta que me canso mucho más rápido que otros, pero lo peor es, cuando estoy cansada pierdo el control sobre mis emociones y digo cosas –a veces muy feas- que en realidad no quiero decir porque en el fondo no son verdad, y de las que luego me arrepiento. ¿Tendría que ver esto con el hecho de que sea PAS?”

Así empezó mi conversación con Sara quien, aprovechando de la apertura de la Línea Escucha-PAS, quería hablar un poco sobre este tema que le está causando un problema en su relación de pareja y, también, en el trato con su hija pequeña.

Después de que me había dado algunos ejemplos concretos, en los cuales no dejo de expresar su malestar y hasta cierta vergüenza, la expliqué algo qué en el fondo ya sabía, pero que no había, digamos, traducido a la práctica. Lo que le recordé fue lo siguiente:

Una de las características del rasgo de la alta sensibilidad es que absorbemos muchas cosas, las mismas cosas que todo el mundo (me refiero al 80% de la gente que no es PAS) más un sinfín de cosas pequeñas, detalles y detallitos, información sutil que no es percibida por la gran mayoría.  Y no solamente eso, ya que esto nos lleva a reflexionar y rumiar sobre todo aquello que nos llega, y cada cosa, cada tema a su vez disparando una reacción emocional que, en las PAS, suele ser intensa. (Si quieres saber más sobre las características base, puedes leer este artículo: La alta sensibilidad, ¿qué es y qué no es?)

Ahora, sabiendo esto, a lo mejor entiendes que es normal, es más que normal y entendible que nos cansamos antes que las personas que no comparten nuestro rasgo y que notan mucho menos, reflexionan menos sobre la información que les llega y, generalmente, son menos emocionales. Gestionar información, reflexionar y emocionarte cuesta energía y te cansa.

Las PAS suele ser gente afable, amable, generosa, ética, empática… puedo seguir porque la lista de nuestro lado luminoso es larga y nuestras cualidades suelen ser positivas. Cuando… cuando estamos bien, calmados, descansados, tranquilos y en armonía. Sin embargo, la vida, el día a día, las exigencias personales y ajenas hacen que, tristemente, no siempre podemos lucir ese lado luminoso y amable. No es por no querer, no, es por estar cansados, desbordados y saturados. Cada persona, PAS o no, llega a perder el control sobre su emocionalidad y comportamiento cuando llega a una situación límite, en que el cansancio, el agotamiento y el estrés le pueden, pero cómo espero que hayas entendido, las PAS, llevando la misma vida que los demás, siguiendo los ritmos que la vida (“el mundo”) nos pide, necesitamos relativamente poco para llegar a nuestro tope. Así que puede pasar que, casi de un momento para otro, te ves:

  • Borde
  • Con mecha corta e irritable
  • La intuición a cero
  • Empatía en modo ‘off’
  • Un perfeccionismo disparado
  • Reacciones y decisiones impulsivas
  • Y con síntomas físicas del estrés

Vaya, no aguantas que te hablen, no aguantas nadie cerca, y –tranquilo– cuándo estás así, pocos quieren permanecer cerca de ti. Te sientes horrible, totalmente saturado y no sabes muy bien cómo dar marcha atrás. Y es bien posible que no haya marcha atrás pero que necesitas cortar con lo que estás haciendo y buscar un sitio donde puedes estar a solas, sin información sensorial (o el mínimo) para calmar y desconectar. Es una medida de urgencia. Y para que no vuelva a pasar, porque es francamente un mal lugar para estar, la pregunta es:

¿Qué puedes hacer para prevenir el desborde?

En primer lugar creo que es muy importante reconocerte como PAS y entender que tu cerebro funciona un poco diferente, trabajando más. Esto, nadie lo puede ver, pero tu notas el efecto y sabes que es real. En este sentido creo que comprenderás que no es buena idea compararte con otros que tienen “más aguante” (que no son PAS, vamos). ¿Puedes mirarte con empatía y permitirte…?

  • Respirar profundo, unas cuantas veces en este momento, y en adelante varias veces al día – todos los días
  • Reflexionar (cómo PAS) sobre todo lo que te exiges y que te exigen
  • Investigar sobre tus necesidades en todos los sentidos, dándote cuenta que seguramente serán distintas de la mayoría de gente que conoces (y no pasa nada)
  • Ver qué cosas puedes borrar de tu agenda
  • Tomar más tiempo para ti – pequeñas pausas durante el día, permitirte tiempo para cosas que te aporten como la lectura, un paseo, trabajar en el jardín, hacer/escuchar música…
  • Investigar sobre tus límites y aprender a decir ‘no’
  • Observar tus hábitos y horas de sueño (se recomienda 8 horas)
  • Observar tu dieta: tomarte el tiempo para comer sentado, comer sano (¡!) y de manera regular, no saltando comidas y hacer 5 comidas (¡no te olvides de las meriendas!) al día
  • Aprender técnicas de relajación (meditación (pueden ser ‘mini’, mindfulness, yoga…)
  • En cuanto a vacaciones: mejor unas veces unos días seguidas (de tranquilidad) al largo del año que unas vacaciones largas en verano

 

Es posible que pedir y coger tiempo para ti te hace sentir culpable. Lo entiendo. Y también entiendo que requiere valor, requiere salir de tu zona de confort porque te tocará cambiar cosas. Lo sé. Pero piensa una cosa: poner, instalar un nuevo orden en tu vida, cambiar el chip y cuidarte desde la perspectiva PAS, hará que seas más esa persona que, cómo PAS, realmente eres y que quieres ser siempre. Si, por cansancio, te sale ese otro lado, esa sombra desagradable que puede llevarte a causar daño, también te sientes mal y culpable. En el último caso, no hay recompensa y el daño puede ser muy grande. En el primer caso la culpabilidad desaparecerá en función de lo que tú, tu vida y tus relaciones pueden ganar de tu bienestar físico y emocional. Sara, la que me llamó con esta pregunta, ha dicho que se pondrá las manos y el corazón a la obra para cambiar su día a día. Y tú, ¿te apuntas? (Puedes leer más sobre estos temas en mis libros).

 

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11 Commentarios

  • by Montse, post on | Contestar

    Buenos días Karina,
    Ya hace unos años que sigo tu Blog con mucha admiración . Descubrir que era PAS con casi 60 años me liberó al dar sentido al porqué de tantas cosas que me habia estado reprochando pero a la vez me hizo consciente de mis límites con el resto de personas. El cansancio más emocional que físico, las intuiciones, la irritabilidad hacia los demás en siusciones de saturación máxima no verbalizada pero escrita en la cAra. Es duro ser tan intenso. Creo que todos en el fondo cuando nos pudimos dar una denominación ya sabiamos que eramos distintos, tanto para lo bueno,que es mucho ,como para lo malo. Un abrazo a todos y todas. Montse
    P.D Ya no recibo tus newsletters con artículos siempre interesantes y consoladores que te enseñan a aceptarte y no culpabilizarte más por lo que eres.

    • by Karina Zegers de Beijl, post on | Contestar

      Hola Montse, buenas tardes,
      Gracias por tu mensaje y por tu feedback. Es tan sumamente importante saber que una/o es PAS, ¿verdad?
      En cuanto al newsletter, desde que me jubilé el año pasado, ya no lo mando. Eso sí, sigo escribiendo artículos, pero los ‘cuelgo’ en el blog y en algunas de las redes. Un abrazo!

  • by Noelia, post on | Contestar

    Desde que tengo memoria creo que son muy pocos días en los que no haya dicho en algún momento la frase: «ESTOY CANSADA». Estar cansada siempre ha formado parte de mi vida, y ahora me explico un poco más el motivo, ya que no tengo ningún problema físico. Lo que me preocupa un poco es que en mi caso sigo bastante las recomendaciones que se dan en este artículo para «prevenir el desborde», de hecho tengo una vida 200% tranquila, alejada de gente y jaleo y bastante rodeada de Naturaleza, en silencio, pero siento que la menor actividad que realizo o contacto que tengo ya me agota en exceso. Me da miedo haberme «pasado de rosca», haberme aislado demasiado y que eso ahora sea contraproducente y me haya dejado con menos resistencia. Quizá ahora mismo lo que más me agotan son mis pensamientos, y no los estímulos de «fuera». Mucho para reflexionar a partir de este artículo. ¡Gracias por compartirlo!.

    • by Karina Zegers de Beijl, post on | Contestar

      Hola Noelia, gracias por tu mensaje. Has hecho alguna análisis de sangre, recientemente? A lo mejor te faltan minerales o vitaminas… Es muy desagradable estar así de agotada. Y para pensar de manera excesiva puede ayudar el ejercicio de apuntar lo que piensas… ralentiza el pensar y lo ordena. Normalmente diría dar un paseo, pero entiendo que, estando agotada, es lo último que te apetece… ¡Mucho animo!

  • by Ivette, post on | Contestar

    Ahora comprendo lo que me ha ocurrido a lo largo de mi vida. En estos momentos, a mis 60 años, estoy más solitaria que nunca. Me he recluido en mi hogar pues la situación en mi país me tiene agotadísima y ahora comprendo el porqué. Creo que necesito conectarme con personas PAS pues me preocupa mi falta de interés por socializar con personas comunes. Ahora que sé lo que me ocurre puedo poner más de mi parte. Agradezco mucho la información.

    • by Karina Zegers de Beijl, post on | Contestar

      Hola Yvette, gracias por tu mensaje. Si nos dices dónde vives, igual hay personas que lo ven y puedan conectar contigo. Un abrazo.

  • by ESPERANZA, post on | Contestar

    Encantada de haber puesto nombre a mi modo de ser a lo largo de la vida, siempre había algo que «no remataba» ahora ya tiene nombre. Ha sido un don de dios. A vuestra disposicion

    • by Karina Zegers de Beijl, post on | Contestar

      Gracias por su comentario! Un saludo.

  • by Maria, post on | Contestar

    Q razón hay en tus palabras Karina, creo q también es un tema de culpabilidad porq como quieres agradar a todos y llegar a todos y a todo falta tiempo y hagas lo q hagas siempre podías haber hexo más, y también esta unido el q somos personas muy exigentes. Yo estoy trabajando en poco a poco tener tiempo para mi y priorizar las cosas q realmente son importantes. Gracias por tus palabras

  • by Mercé, post on | Contestar

    Fabuloso y muy verdadero el artículo.Gracias.

    • by Karina Zegers de Beijl, post on | Contestar

      Un fuerte abrazo, Mercé.

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