Las Fiestas

Faltan dos días para el solsticio de invierno, el día más corto en el hemisferio norte. Es el día más oscuro que lleva dentro de si la promesa, la semilla, del día más largo. Muchos ya están hartos de la oscuridad, quejándose de los días cortos, de la falta de luz. Para muchos este tiempo del año es difícil, esta época que lleva el color y el perfume de ‘las fiestas’, o de lo que llamamos ‘las fiestas’ con todo que conlleva – obligaciones familiares, comidas, regalos, el estrés en general y el estrés particular de este año, la crisis. Los que están solos, o los que acaban de perder un ser querido, generalmente no quieren saber de esas ‘fiestas’, y no pueden con la alegría casi obligatoria y muchas veces falsa o adquirido artificialmente a través de sustancias como el alcohol.

Pero, de qué se trata realmente en navidad? Se trata de la juerga? Se trata del glamour y del brillo? Se trata de comidas copiosas y carísimas? Sino, de qué se trata?

Parece ser que lo hemos olvidado. Parece ser que nos hemos dejado influenciar por lo que el mundo exterior nos pide, o por lo que nos quieren vender. Parece ser que ya no somos conscientes de que nos están vendiendo una película de consumo, en que el máximo consumo iguala a la máxima felicidad.

Y mientras tanto, que pasa en nuestro interior? Que pasa en nuestra alma? Tenemos que correr y correr para cumplir con tanta obligación que ya no nos queda tiempo de parar y reflexionar sobre lo que navidad realmente nos quiere decir.

Será una coincidencia que celebramos la navidad en los días más oscuros del año? Adornamos nuestras casas y el árbol de navidad con velas y con luces. Y ya esta. Como, ya esta? Porqué hacemos esto? Porque es festivo? Porque es bonito? O simplemente porque, bueno, porque todo el mundo lo hace?

Os invito de tomar conciencia de estas lucecitas. De la tradición de las lucecitas. La luz –y realmente bastaría una sola vela- simboliza el nacimiento de Cristo. El nacimiento del amor y de la esperanza. Simboliza el perdón. Simboliza la solidaridad y la caridad. Simboliza la alegría.
Podemos parar unos minutos en silencio, observando una vela, y nos preguntamos si realmente somos capaces de amar. Qué es amar? Lo sabemos? La esperanza, la esperanza, a qué? De qué? Sabemos perdonar? Somos solidarios, y con quienes? Sabemos realmente lo que significa la caridad? No se trata de sentirnos tristes y melancólicos. Se trata de ver como podemos mejorar. Se trata de ver, con cariño, como podemos mejorarnos como persona. Para concluir la meditación nos podemos imaginar como colocamos la llama de la vela en nuestro corazón, y como, desde allí, irradia hacia el mundo, fijándonos en el calor y en la claridad de la luz. Y lo vivimos como esa semilla del día más largo, como una promesa, como la posibilidad de mejorar algunas cualidades anímicas o la posibilidad de realizar de nuestras intenciones para el 2009.

Querid@s amig@s, os deseo unas fiestas de verdad – que sean bonitas, alegres, enriquecedoras y llenas de luz, de amor y calor- y un nuevo año en que la sensibilidad os aporta entendimiento y sabiduría.

(La foto es de Louis Fraanje)

One Comment

  • by Muntsape, post on | Contestar

    Feliz Navidad, llena de Luz, Amor y Armonia.

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