Niños PAS y el acoso escolar

Comparto este artículo, escrito por Nieves García-Valiño, antropóloga, sobre un tema que nos preocupa a muchos PAS, igual si son padres o no. Agradezco mucho a Nieves su compromiso con el tema PAS.

Los niños altamente sensibles son personitas que ven el mundo desde una óptica más íntima, sensible y personal, desde el interior más profundo. Es como si el rumor cotidiano afinara en ellos una melodía diferente, más dulce, más bella pero también más triste y que solo ellos saben captar.

Son niños que se saben diferentes al resto aunque no llaman la atención. No les gusta competir, no les gusta la inmediatez ni el rumor de las masas. Les gusta jugar con las estrellas, meditar con la música y pasear en soledad. Son mucho más maduros que sus propios amigos y el mundo les parece egoísta. Se sienten heridos con facilidad y cualquier palabra o mal gesto les afecta gravemente. Sienten en mayor grado los desprecios, los silencios y los malos modos.

Niños de sentimientos puros, se emocionan con una canción, con el final de un cuento, con una bonita película o con un “te quiero” de sus padres. Desarrollan la empatía a una edad muy temprana. Rápidamente se ponen en el lugar del otro, en el lugar de quien sufre. Habitualmente no les importa compartir sus cosas con los demás y tienden a ayudar a los compañeros y personas que más lo necesitan.
Los niños PAS no son más débiles ni más fáciles de manipular ni tampoco tienen menos personalidad ni iniciativa aunque, y aquí aparece el problema, lo pueden parecer a ojos de un niño acosador.

El acoso escolar, aunque yo lo llamaría acoso en la escuela, pues el adjetivo “escolar” significa “pertenenciente a…” y no creo que dicha conducta “pertenezca” a la escuela, es una forma de violencia entre compañeros en la que uno o varios alumnos molestan y agreden de manera constante y repetida a uno o varios alumnos, quienes no pueden defenderse de manera efectiva y generalmente están en una posición de desventaja o inferioridad.

El acoso o bullying ha existido siempre, pero ahora se ha convertido en algo público. Las nuevas tecnologías han conseguido una limitación de la privacidad. Ya no existe el anonimato de las víctimas, lo que otorga más poder a los acosadores. El acoso, hoy en día, supera las fronteras del patio del colegio. Este tipo de acoso no es ocasional ni debe confundirse con las reacciones espontáneas y aisladas ante un conflicto entre compañeros, con las burlas y juegos rudos ni con actos de vandalismo.

Ciertas características distinguen al acoso escolar de otras formas de violencia entre escolares: el hostigamiento (insultos, motes, humillaciones, propagación de rumores falsos, mensajes, llamadas, golpes…) se repite y prolonga durante cierto tiempo, es intencional y se realiza lejos de la vista de los adultos o en lugares con poca vigilancia. La víctima se encuentra indefensa, humillada y sometida, y dicha situación se mantiene gracias a la “ley del silencio”, pues no se denuncia por parte de los alumnos “observadores pasivos”.

En el acoso escolar intervienen: los agresores, las víctimas y los testigos.

Los acosadores son niños con problemas de autoestima que, usualmente, provienen de familias en las que la violencia es empleada como medio para resolver conflictos. Estos niños eligen como víctimas a los niños solitarios, de pocos amigos o recién llegados a la escuela que necesitan ser aceptados rápidamente y por ello no se oponen a nadie ni a nada que pueda hacer que terminen segregados. Y ahí es donde puede estar el peligro para un niño PAS y su “no comprendida” alta sensibilidad.

Cualquier niño víctima de acoso, pero especialmente un niño PAS rechazado puede llegar a sufrir depresión infantil, ansiedad, estrés, problemas de sueño, terrores nocturnos, pesadillas e incluso ganas de no vivir. Esta sensibilidad no entendida puede provocar que en un futuro estos niños sean personas inseguras, con poca confianza en sí mismas y una baja autoestima. Además, el miedo, la vergüenza y el sentimiento de culpa los lleva a mantener oculto el problema e, incluso, a pensar que merecen ser tratados así.

Los docentes deben reconocer a esos niños para ofrecerles pautas. Los maestros debemos guiarlos, atenderlos, escucharlos y transmitirles nuestro apoyo y calidez. Sin embargo, prevenir el acoso escolar es una labor que los padres deben comenzar en casa. Los padres deben enseñar a sus hijos a ponerse en el lugar del otro y a aceptarse. Tienen que trabajar lo que se llama la comunicación asertiva, es decir, aquella que permite respetarse a uno mismo sin por ello dejar de respetar a los demás. Que el niño sepa reaccionar cuando otros niños lo acosan es responsabilidad de los padres.

Los centros educativos, por su parte, deben tener protocolos de actuación y exigir una suficiente dotación de recursos que permita al profesorado identificar y atajar los casos de acoso. Los colegios deben fortalecer la aplicación de procedimientos de mediación, negociación, arbitraje y otras formas de manejo no violento de los conflictos.

Entre todos debemos hacer ver a los niños PAS (en realidad, a todos los niños), que ser diferente es un arma de poder. Convencerlos de que si se sienten bien consigo mismos, la vida brillará porque ellos tienen luz, porque son especiales y lo bastante fuertes como para hacer frente a la adversidad. Es importante que aprendan a gestionar la frustración, la tristeza y los desengaños. Hay que hacerles ser conscientes de que habrá momentos malos. Habrá personas que no entiendan lo que es la alta sensibilidad, habrá niños que les digan cosas ofensivas por ser como son. Pero en ser distinto está el poder. Y, por último, hay que transmitirles la suficiente confianza, tanto en casa como en clase, para que sean capaces de expresar sus emociones y sentimientos. Solo así podremos ayudarles y terminar con uno de los mayores problemas que tenemos hoy en las aulas.  

8 Commentarios

  • by Nieves García-Valiño, post on | Contestar

    Orgullosa de poder colaborar.

  • by María isabel, post on | Contestar

    María Isabel.

    Me ha parecido muy bien este artículo Karina. Creo que mi hijo es pas. Lo del acoso escolar me parece un problema muy serio. Gracias a toda la información que estoy recibiendo, sobre todo la tuya, le podré ayudar en un futuro, que ya es una gran ventaja; aunque todavía tengo mucho que aprender.

    Un abrazo.

  • by Unknown, post on | Contestar

    mi hija de 7 años es pas y está aprendiendo a no dejarse mandar ni hostigar por otros niños. con respeto pero sin qie la obliguen a hacer lo que no quiere.

  • by Anónimo, post on | Contestar

    Muy cierto, es muy difícil salir de ese lugar para el adulto que sufrió bullying de niño.

  • by Cuenticiente, post on | Contestar

    Por favor, haced todo lo posible por ellos. Yo fui esa niña, desarrollé baja autoestima y fui víctima de malostratos porque hice caso al primero que se me acercó sin ver más nada, porque siempre me he sentido muy sola.
    Ayudadlos mucho. Que no les destruyan la autoestima.
    Yo aún sufro mucho; la falta de comprensión y apoyo familiar me ha hecho frágil con las parejas, por necesitar esa atención a toda costa.
    Tengo 45 años, sigo luchando. Para mí no es ser especial, es un sufrimiento terrible. Sólo intento vivir con ello, protegiéndome cuanto puedo.
    Por favor, entendedles. Para un niño PAS, el mundo es muy complicado.

  • by Maria Diaz, post on | Contestar

    Me ha encantado el articulo.Como maestra que soy y PAS,debemos concienciar de este tema tan importante en los colegios porque veo que no se trabaja lo suficiente

  • by Diana Fajardo, post on | Contestar

    Es cierto yo estoy en 8 grado pero en primaria sufrí eso recién lo entiendo pero es tarde ahora soy insegura y frágil y con temor a que me suceda de nuevo

  • by Celia, post on | Contestar

    Como otros/as, soy una recién descubierta PAS y efectivamente, es como dices, en mi preadolescencia y adolescencia solía sentirme muy incomprendida y he sido víctima de bullying pero, para compensar ese maltrato, lo aceptaba con una sonrisa, llegué a pensar que me lo merecía, llegué a tal punto de baja autoestima que me culpaba de todo, aunque supiera que no era así.

    En la adultez descubrí que llevaba arrastrando una larguísima depresión desde que era niña e incluso en esos momentos, solía buscar artículos que hablaran sobre “niños inadaptados” pero no por los defectos, si no por, como bien indicas, las Altas capacidades de los PAS.
    Necesitamos mucho de esto hoy en día, y es que es muy fácil confundir unas cosas con otras y con las nuevas tecnologías todo es terriblemente voluble. Lo que ayer era bueno hoy es malo.
    Gracias por descubrirnos.

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