Ser altamente sensible e incorporar un duelo (herramienta de trabajo)

Al publicar el artículo de ayer, Altamente sensible y pasar por un duelo, me quedé con la sensación de que estaba bien pero que faltaba algo más, faltaba profundizar y pensar en un proceso para ‘trabajar’ el duelo mediante un proceso basado en pasos concretos que permiten a la persona sufriendo la pérdida, (re)colocar el recuerdo para obtener una deseada paz interior la cual, eso creo firmemente, no solamente es en beneficio de la persona misma, sino también ayudará al difunto seguir su camino hacia su siguiente encarnación. Al libraros nosotros del dolor, se libera el difunto. Vivir sin dolor no quiere decir que no seguirás echando en falta a la persona que ya no comparte tu vida en este plano, sino que te permitirá recordar desde el Amor y la Gratitud lo que ella o él ha podido compartir contigo – y viceversa. Es como echar luz a un punto oscuro…

Este artículo y el de ayer van enfocados al duelo por difuntos. Existen muchos tipos de duelos como el divorcio y la separación, un hijo que deja la casa para vivir en otro lugar, perder una mascota, perder un trabajo, cambiar de casa, etcétera. Todas las pérdidas, igual lo que sean, producen una sensación de tristeza y dolor por haber perdido algo. En este sentido espero que los ejercicios que voy proponiendo también puedan ayudar en casos como los últimos.

Me gustaría proponeros coger una libreta bonita para hacer el trabajo; los difuntos se lo merecen y tu también. Es un trabajo precioso, delicado que requiere e inspira mucho respeto y ternura. Está pensado para que lo disfrutéis, para pasar ratos íntimos y amorosos pero siempre con el objetivo de cerrar, de clausurar el acontecimiento de la ruptura de la cercanía. No lo hagáis con prisas, y no lo hagáis todo seguido. Lo ideal sería de hacer una sesión para cada tema. Buscaría un lugar tranquilo, apagaría el teléfono y encendería una velita. Igual pongáis un pequeño florero con una flor. Una foto. Antes de empezar haría una pequeña meditación para conectar con tu sentir, con el corazón.  Relájate y empecemos:

 

A.Cuando piensas en la difunta o en el difunto, lo primero que haces es saludarle. ¿Qué es lo primero que te llega de ella o de él?

  • Una imagen
  • Un sonido, una frase o una palabra (tu nombre pronunciado por el difunto, por ejemplo), una melodía
  • Un olor, un perfume
  • La sensación de ser abrazado
  • Un sabor específico

En el caso de la imagen, describe que es lo que ves, prestando atención a los detalles como colores, objetos, texturas, luz y sombras… intenta ser lo más completo posible. Puedes escribir un texto sobre lo que ves. Es posible que, una vez que te metes, te empiece llegar más información o, dicho de otro modo, el recuerdo empieza a cobrar vida. Te puede llegar parte de una conversación, información sobre el tiempo (sol, lluvia…), detalles de la ropa, fragancias… Entrégate al proceso. Intenta captar tus emociones y no te olvides apuntarlas también.

Si lo primero que te viene es un sonido, descríbalo. ¿Qué oyes? ¿Cómo se relaciona este sonido con el difunto? ¿Qué significa para ti aquello que te llega?

Si lo primero que te viene de la persona que ya no esté en este plano es un perfume, una flagrancia, ¿qué hueles? ¿En qué situación te hace pensar? ¿En qué ropa, en qué lugar? Apunta las cosas que te vienen.

Puede pasar que el lugar de imágenes o fragancias tengas la sensación de ser abrazado. Entrégate a ese abrazo y estés atento a las emociones que surjan desde tu interior. No te olvides de apuntar la experiencia lo más amplio posible.

Y en el caso de que notas un sabor especial, saboréalo, e intenta recordar todo que esté relacionado con ello. Apunta lo que sientes, y también en contexto.

Para terminar el ejercicio, despídete dando las gracias por el rato compartido. Cierra la libreta y apaga la vela. Procura que tus gestos tengan la cualidad de un ritual.

 

B.¿Cuál es tu relación con el difunto? ¿Es familia? ¿Pareja?

Apunta en tu cuaderno el tipo de relación. ¿Cuál es tu primer recuerdo de él o de ella? ¿Te acuerdas de lo primero que te llamó la atención de esta persona? Si no es familia, ¿qué ha tenido que ocurrir para que llegaras a cruzar camino con esta persona? Para esta pregunta es importante repasar tus circunstancias que hayas tenido que vivir hasta llegar al momento del encuentro, igual que las circunstancias y vivencias de la difunta o del difunto. Describe “el hilo vital” de cada uno hasta llegar al encuentro. Describe el encuentro. Describe, si puedes, tu estado emocional en ese momento.

Para terminar el ejercicio, despídete dando las gracias por el rato compartido. Cierra la libreta y apaga la vela. Procura que tus gestos tengan la cualidad de un ritual.

 

C.¿Sabrías decir que aportó esta persona a tu vida?

¿De qué manera ha influido esta persona en tu proceso vital? ¿Te ha enseñado algo? ¿Crees  que puedes ver ‘el sentido’ que ha tenido esta relación para ti y/o para la otra persona? ¿Cómo hubiera sido tu vida sin esta persona? ¿Podrías escribir un poco sobre estas preguntas? No te olvides observar tus emociones cuando vas repasando las preguntas – apunta lo que sientes.

Para terminar el ejercicio, despídete dando las gracias por el rato compartido. Cierra la libreta y apaga la vela. Procura que tus gestos tengan la cualidad de un ritual.

 

D.¿Está completa tu relación con la persona difunta?

¿Has tenido la oportunidad de despedirte de la persona antes de que se muriera? Si quedaban ‘temas’ como dolores antiguos, ¿has podido perdonar? ¿Te han podido perdonar? Si esto es el caso, busca reconectar con esa sensación de haber completado el círculo. Igual te sientes inspirado de dibujar una mandala – puede ser muy simple y nadie te dará una nota por ella; es un trabajo íntimo que dedicas al difunto. Pon especial atención a los colores.

Si la relación no se ha cerrado ‘bien’ y si quedan temas sin concluir, conviene dedicar un tiempo a sanar heridas. ¿Puedes describir el tema que ha quedado sin cerrar? ¿Podrías escribir un diálogo con esta persona en que cada parte dice lo que quedó pendiente? Ha de ser un diálogo sin acusaciones, una conversación en la cual cada parte describe su experiencia, su vivencia y dolor. La otra parte escucha y acoge. Y a continuación cuenta su versión… No es una tarea fácil. Igual necesita más versiones. No pasa nada, repite el ejercicio, o vete añadiendo puntos en la medida en que se te van ocurriendo. No es un test, es un ejercicio de comprensión, aceptación y de perdón.

Para terminar el ejercicio, despídete dando las gracias por el rato compartido. Cierra la libreta y apaga la vela. Procura que tus gestos tengan la cualidad de un ritual.

 

E.Fotos, trabaja con fotos. Busca las fotos que tienes de la persona que ya no está contigo. Míralas con atención. ¿Cuál es tu foto preferida? ¿Por qué? ¿Puedes describir la historia detrás de la foto? ¿Se trata de un recuerdo? ¿O es el gesto que resuena en ti?

Para terminar el ejercicio, despídete dando las gracias por el rato compartido. Cierra la libreta y apaga la vela. Procura que tus gestos tengan la cualidad de un ritual.

 

F.¿Eres consciente del hecho de ser Persona con Alta Sensibilidad influye mucho en tu manera de pasar el duelo?

Tal como comenté en el anterior artículo, el duelo de las PAS tiende a ser más largo y más profundo que el duelo de una persona que no comparte el rasgo. Las PAS somos más intensos y pensamos mucho sobre cualquier cosa, una actividad interior que va acompañada de una fuerte emocionalidad. Esta pregunta es más bien para ti, aunque podría también ser interesante preguntarte si el difunto también era PAS y si el hecho de compartir el rasgo entre los dos ha jugado un papel decisivo sobre las experiencias compartidas. Igual es una buena idea pensar y filosofar un poco sobre este tema e ir apuntando…

 

Hasta aquí, queridos lectores. Espero que estas reflexiones, esta manera de trabajar el recuerdo os ayude integrar la pérdida sufrida, calmando el dolor y la profunda tristeza a favor de una sensación de gratitud por la presencia de esta persona a tu vida, por todo que te haya podido dar y enseñar. Las personas vienen y se van, de la misma manera que nosotros también llegamos a la vida de alguien y que, en un determinado momento nos tenemos que ir porque hemos cumplido con la tarea que el destino tenía en mente. La presencia de otras personas en nuestra vida siempre es un regalo ya que, a través de la interacción entre tú y el otro se desarrolla el mágico proceso del autoconocimiento. No podemos conocernos a nosotros mismos sin el contacto con otras personas ya que son los otros que nos reflejan como somos. Es uno de los grandes misterios de la existencia, es algo que, cada vez que tomo consciencia de ello, me aporta asombro y gratitud. Sin el regalo de la presencia del otro, no puedo llegar a conocerme de verdad… Si conseguimos descubrir el sentido de nuestras relaciones, especialmente recordando nuestra conexión con alguien que ya no está con nosotros, no nos queda otra emoción que una inmensa gratitud por el regalo recibido a través de la presencia de aquella o de aquel que ha compartido este plano con nosotros y que ha cumplido su misión. Es esta emoción, la gratitud, que nos libera del dolor y que libera al difunto para que pueda seguir su camino por ‘el otro lado’.

 

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6 Commentarios

  • by Nerea, post on | Contestar

    Gracias de corazón, Karina! por dedicarnos este artículo.Hace año y medio perdí a mi mejor amiga. Nunca había experimentado una conexión tan plena,sana y profunda con nadie.Sigo trabajando en este periodo que tanto me está costando.Antes me culpaba a mi misma porque no lograba ser la que era antes y porque en Marzo hará dos años y ´´es demasiado tiempo para no levantar cabeza para el común de los mortales´´.Poquito a poco trato de no juzgarme,aceptar que mis tiempos son mas largos y sobre todo que estoy en otra fase y no puedo pretender ser la que era. Un abrazo desde navarra.

    • by Karina Zegers de Beijl, post on | Contestar

      Estimada Nerea, muchas gracias por tu mensaje. Abrázate con toda la compasión posible. Te mando ánimo y sabiduría… y tiempo. Karina

  • by Mariana Santos Rojas, post on | Contestar

    En hora buena he leído este articulo y en general tu blog! me ha sido de gran ayuda para poder entender lo que soy realmente y como poder gestionar todo lo que he sentido durante mi corta vida. Descubrí hace muy poco que soy PAS y mis padres también lo son, tengo 21 años y hace un año 11 meses perdí a mi padre, ha sido un camino muy difícil de asimilar aun, es difícil hacerme la fuerte y ver como mis hermanos mayores siguen con sus vidas mientras yo como bien explicas sigo sintiendo que estoy en el limbo. Estoy viviendo mi duelo con mucho dolor, pero no hay día que no agradezca por los padres que tengo, por el gran padre que tuve, un hombre con defectos pero que me dio una gran fortaleza, consejos y valores para enfrentarme a la vida. Gracias por los artículos y el gran trabajo que estas haciendo, de verdad que esta información me esta ayudando muchísimo a gestionar mis emociones y aplicarlos en mi día a día. Te mando un gran abrazo desde la Ciudad de México y te deseo un feliz 2019 :)) .

    • by Karina Zegers de Beijl, post on | Contestar

      Estimada Mariana, gracias por tu bello mensaje, gracias por compartir. Siento tu pérdida pero aplaudo tu actitud interior. La gratitud es una llave mágica que hace que se vive el dolor de una manera distinta, desde otro lugar y encima anudándole al difunto. Y esto, como bien sabes, no hace para nada que tus sentimientos sean más superficiales – al contrario. Te mando un abrazo y mis mejores deseos para el 2019.

  • by Carolina, post on | Contestar

    Este verano cerré el círculo, dónde nos enamoramos hace 25 años pude ver y escuchar delirante y con gran dolor cómo nos siente a mí y nuestros tres hijos.
    Es mi primera Navidad sin mis hijos porque tienen que estar con la persona que nos lleva abandonando dos años con su doble vida que salió a flote después. Irónico, cuanto dolor, cuantos recuerdos que se han transformado.
    Estoy agradecida por mis hijos, sé que cuando perdone de corazón y suelte viviré con mi paz.
    Es muy duro el duelo de una ruptura que ni imaginas y sin unas palabras de su parte que me hagan comprender un poco. Cada vez que habla me siento más herida.
    Mientras vivo cómo puedo.
    Gracias por tu artículo, me ayuda a gestionar y comprender mis emociones.

    • by Karina Zegers de Beijl, post on | Contestar

      Estimada Carolina, gracias por compartir un poco de su dolorosa historia. Los engaños crean mucho, muchísimo dolor (y sé de que hablo). Perdonar no es fácil, y ante todo viene la aceptación de la situación que es bastante difícil en si. Ese doloroso y amargo agujero en el estomago solamente se disuelve con el tiempo, y cuesta. Ojalá que en su día supiera que era PAS y que entendiera mi manera ‘exagerada’ (según el entorno) de quedarme atrapada en el dolor. Claro, ahora entiendo que todo tiene que ver con nuestra intensa respuesta emocional a todos los acontecimientos, para bien y para mal. Espero que no tarde mucho en recuperar las ganas y la alegría de vivir. Un fuerte abrazo y mucha luz y fuerza para el 2019.

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