Ser Altamente Sensible y perfeccionista

Entre las muchas características del rasgo de la alta sensibilidad, está el perfeccionismo. La sombra del perfeccionismo es la obsesión. Contrario a lo que ocurre con otras obsesiones, generalmente se cree que ese afán de hacerlo todo bien, o incluso más que bien, es considerado como algo positivo, como algo para ganar puntos.

La palabra “perfecto” viene del latín y significa que algo está tan bien hecho que es imposible mejorarlo. Está claro que ésto conlleva un fuerte componente subjetivo, ya que lo que para mí es perfecto, aquello que según mis parámetros no me creo capaz de superar, en teoría puede ser superado por otra persona desde su criterio personal… ¡y ya lo tenemos liado! Es decir, en el caso de que llegue a hacer algo a la perfección (lo cual es unailusión) siempre habrá otra persona que crea poder superarme. Y todo ésto está en nuestra mente…
Muchos de mis clientes sufren por ser perfeccionistas. Buscan ser perfectos en todo lo que hacen: en sus relaciones personales, en su función de madre, padre, hija o hijo, en el trabajo, en ordenar su casa, en la preparación de comidas… en todo. Se agotan buscando ese estado de perfección, en llegar a conquistar ese punto que les permitiría soltar el tema y relajarse, pero al que nunca llegan; nunca llegan porque, una vez allí, en seguida ven otra cosita, otro punto que puede ser mejorado. Llegas a ser tu propio peor enemigo. Por cierto, lo vemos también en lo que llamamos belleza personal, tema agudo que se fija únicamente en lo exterior, olvidándose del hecho de que la verdadera belleza es un tema interior que se refleja en el exterior.
No hay nada malo en querer hacer las cosas bien, en el deseo de dar lo mejor de tí y en querer superarte. Es una aspiración loable, ¡claro que sí! El problema nace cuando ése querer se convierte en obsesión que va en detrimento de otras cosas. Cuando el deseo de hacer algo bien empieza a consumirte y a quitarte la paz interior, es cuando posiblemente estás pasando la línea fina entre querer hacerlo bien y obsesionarte por ello. 
¿Cuándo toca estar alerta?  
  • Si te cuesta soltar para hacer otra cosa y relajarte.  
  • Si el tema que tienes entre manos te quita el sueño.  
  • Si en tus conversaciones, no paras de hablar del tema.  
  • Si dudas de los cumplidos que recibes.  
  • Si tu entorno empieza a quejarse, a hacerte comentarios
No conviene agotarte por algo que no es alcanzable nunca. No es una buena idea la de enfermarte (el agotamiento, el estrés, llevan a la enfermedad) por algo que no vas a conseguir. Personalmente he aprendido que vale mucho más poner el listón al nivel de “suficiente” que, claro está, también es una percepción subjetiva, pero por lo menos te permite concluir un trabajo y no pasar al estado de la obsesión.
Recuerdo la primera conferencia que di. Estaba paralizada por el  miedo y la inseguridad. De entrada ya sufría de pánico escénico. Pensaba poder superarlo si tenía una buena preparación sobre lo que quería decir. Escribía y reescribía mi texto, lo borraba todo y volvía a empezar de cero. Dejaba que otras personas lo leyeran, pero luego no les creía cuando me decían que estaba bien y volvía a hacer versiones nuevas… naturalmente  apenas comía y dormir me parecía perder el tiempo… tiempo que podía invertir en mejorar mi texto… ¡Una locura! En fin, la charla salió más o menos bien, pero juré no repetir ese proceso infernal. Menos mal que desde entonces he aprendido mucho.
Para empezar me di cuenta que ese perfeccionismo irracional tenía su fundamento en una inseguridad tremenda. Tenía un miedo terrible de cometer errores, de ser ridiculizada y de no dar la talla. Todo ésto, querido lector, estaba en mi mente, en mi mente de persona altamente sensible. La inseguridad es algo que está presente en la gran mayoría de los PAS. Míralo, estúdiate y trabájalo, ya que poner el listón en “perfecto” en lugar de “suficientemente bueno”, “mediocre” o “aceptable” puede tener serias consecuencias. 

¿Qué puedes hacer?  
  • Baja el listón de “perfecto” a “aceptable”.  
  • Darte cuenta que todos los cualitativos están en tu mente y por tanto son subjetivos. Siempre. Son saboteadores 
  • Aprende a aceptar los cumplidos.  
  • Repite el mantram: “Hacerlo es mejor que perfecto”.
No recuerdo dónde exactamente, pero alguna vez leí: “Existen dos puertas hacia la iluminación. En la primera hay un cartel que dice: “Perfección”, en la otra hay un cartel que dice: “Aceptable”. La primera, la de la perfección, es una puerta adornada y seductiva, y cuando la pasas siempre te encuentras con una pared. ¿Y la segunda puerta? Detrás de esta puerta se encuentra un jardín mágico donde todo es posible. Existe, sin embargo, la posibilidad de que nunca se te haya ocurrido abrir la puerta marcada “aceptable”… En tus manos, en tu cabeza y en tu sentir está la posibilidad de descubrir otro mundo.

3 Commentarios

  • by Maribel, post on | Contestar

    Ha sido un descanso para mí esta eplicación sobre la "perfección". Desde pequeña ha sido mi gran obsesión y ha sido fruto de los comentarios de mi madre que, a pesar de sacar "sobresalientes" para ella, nunca dejó de repetir que podía hacerlo mejor. Esta actitud me ha seguido en la casa, el ex-marido, los hijos, el trabajo y todo cuanto hago y he descubierto que, debido a que de pequeña nunca se me concedió la autoestima por parte de mi madre y de las monjas, lo único que busco es ser reconocida y llegar a creer que sirvo para algo. Aunque sinceramente, a mis 68 años no lo he conseguido.

  • by Karina Zegers de Beijl, post on | Contestar

    Hola Maribel,
    Gracias por tu feedback.
    Seguro que tu madre solamente te quiso ayudar para ser más fuerte (¿quizás también era PAS), tristemente, sin embargo, no era consciente del enorme daño que hacía en tu alma.
    Personalmente creo que nunca es tarde para dar un paso en la vida; aunque reconozco que, cuanto más años tengas, más puede costar. De todas formas te aconsejo hacer un esfuerzo, ya que realmente vale la pena… Vale muchísimo la pena.
    Un saludoPAS,
    Karina

  • by Anónimo, post on | Contestar

    Soy una PAS pero me he dado cuenta de eso hace muy poco y siempre me he exigido la perfección y ha sido un infierno. Mi hijo menor es PAS y en el colegio en el que estaba nunca era suficuente su esfuerzo a pesar de tener buenas notas, pero mi intuición me hizo darme cuenta que ese colegio le hacía mal a mi hijo y lo cambie a uno donde él y yo nos sentimos más tranquilos. Gracias por tus artículos Karina. Un saludo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.