Soy Altamente Sensible y el mundo no me entiende…

En los últimos días me llegan frases de este tipo… “Soy PAS, y no puedo con este mundo. La gente no me entiende”. O, con este variante:“Buenos propósitos no me faltan, pero tal como está el mundo hoy en día, me es imposible cumplirlos”. 
Echando culpas. Dejando toda la responsabilidad en manos de otros, para nada responsabilizándote por la parte que te toca. ¿No tiene que ver contigo? Pues sí, lo siento, siempre tiene que ver con uno… A lo mejor no cien por cien, pero de alguna manera llevas una medida de responsabilidad en todo que está ocurriendo. 
Ojo, no digo –ni diré- qué eres culpable. La culpabilidad es un concepto igual de tóxico como el de echar las culpas fuera. 

Culpa versus responsabilidad 
“Culpa” tiene dos lados. Creer que nada es tu culpa y que el mundo en si es culpable de tu situación, es uno. El otro lado es que tú mismo te declares (y te sientes) culpable.  
1. En el último caso, el de auto-culparse, es importante que te preguntes sobre la medida en qué llevas una parte de responsabilidad en una determinada situación. Es importante hacerlo sin echarte la culpa o aumentar un (eventual) sentimiento de culpabilidad ya existente. Si te echas la culpa, automáticamente te quitas autonomía. Mientras si asumes responsabilidad, sin embargo, te colocas en una posición de autonomía personal, y te haces dueño de la situación. Y no solamente esto, ya que también ocurre lo siguiente: En el momento en que te declaras culpable de algo, le quitas a la otra persona la posibilidad de asumir su parte de la responsabilidad. O sea, lo que aparentemente parece ser un acto de “amor” en el fondo es un acto con el cual desvalidas a la otra persona, quitándole poder, y ambos salís perdiendo. Incluso iría tan lejos de calificarlo como un acto de agresión pasiva...   
Cómo PAS te puede pasar que, para quitarte encima un supuesto follón y evitarte una discusión a lo mejor emocionalmente difícil, optas por el camino más fácil y digas algo como: “Vale, ya, es mi culpa. No tenía que haberlo hecho”. Mientras que esto, lo de “no tenía que haberlo hecho” puede ser verdad, no significa que algo sea tu culpa. Más correcto sería preguntarte ¿Qué ha pasado, por qué y cómo ha ocurrido?, sentirlo y decir: “Siento haberlo hecho. Estaba cansada (o lo que sea) y no supe controlarme”.  De esta manera no se trata de culpa, sino de tomar responsabilidad y dejas el diálogo abierto para que la otra persona pueda asumir su parte de la situación. Entonces, podría ocurrir un diálogo de este tipo: “Es verdad, me habías dicho que habías tenido un día complicado, y yo te machacaba con el tema X. Lo tenía haber tenido en cuenta…” Cada uno asumiendo responsabilidad, cada uno quedándose con su parte, cada uno quedándose con su dignidad.
2. Ver tu entorno como el origen de tus problemas, echar la culpa fuera, es otra cosa que te quita poder. De hecho, en seguida te colocas en la posición de víctima, con todas las consecuencias de ello. A lo mejor pretendes emitir señales de “socorro”, pero cuando alguien intenta echarte un cable, existe la gran posibilidad de que no te apetece nada cogerlo. De hecho, el papel de víctima es un papel muy cómodo ya que no tienes porque salir de tu zona de confort. Te das pena y encima llevas el sello de persona buena… Casi no hay actitud más tóxica hacia uno mismo. Tristemente es una actitud que veo bastante en el mundo PAS. Es como si el “nadie me entiende” fuera la excusa perfecta para no tener que entrar en acción. Mi pregunta suele ser: Y tú, ¿qué haces para entenderlos a los otros? 
Todo el mundo comete errores y nadie es perfecto. Cometer errores incluso es algo positivo ya que podemos aprender de ellos, y aprender algo iguala a crecer como persona. Asumir responsabilidad y saber perdonar(tanto a ti mismo como a la otra persona) forma parte de la técnica de resolución de conflictos. Asumir responsabilidad suele ser el primer paso necesario para entrar en acción. Y si quieres cambios en tu vida, no puedes esperar hasta que el mundo actúe. 
Todos queremos crecer y avanzar en la vida, y cuanto antes sepas librarte de esos sentimientos de culpa propia o ajena, más podrás crecer y evolucionar. El hecho de que tomes consciencia de tu parte en un conflicto y de la parte que no te corresponde, te hará más dueño de tu destino. Repito: echando la culpa fuera, te quita el poder, te roba de tu fuerza personal y te coloca en una situación de un ser paralizado y victimizado.  
Si piensas que no avances en la vida es por culpa de los otros, si crees “que nadie te entiende”, te aconsejo cambiar de postura. ¿Cómo? Pues, para empezar te puedes hacer una serie de preguntas, por ejemplo:  
·         ¿Qué he hecho yo para que me entiendan? 
·         ¿Realmente quiero que me entiendan, o me conviene seguir creyendo que depende de los otros para no tener que salir de mi zona de confort? 
·         ¿Qué he hecho yo para entender a los otros? 
·         ¿Realmente quiero entender a los otros, o me conviene no entenderlos para evitar tener que entrar en acción? 
·         ¿Hay algo más que pueda hacer? 
·         ¿Qué me aporta el entendimiento de los otros?  

Y ya sabes, si necesitas que te echen un cable para trabajar este tema, para trabajar la parte difícil de tu lado sensible, no dudes en contactarme para una o varias sesiones de coaching.

La sensibilidad, lejos de limitarte, te puede proporcionar las alas que te permiten vivir tu vida plenamente. 

Si quieres saber todo sobre el rasgo para poder descubrir de que manera se manifiesta en tu ser, si buscas herramientas, ideas y consejos, te recomiendo mi último libro: Personas altamente sensibles.



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11 Commentarios

  • by Anónimo, post on | Contestar

    Soy PAS. Que oportuno el artículo, nada ocurre por casualidad. Durante gran parte de mi vida he culpado a los otros, al entorno y al mundo que me rodea, por ser los "culpables" de mi dolor y sufrimiento. Si bien es cierto que existe la negatividad y la maldad en éste mundo, no es mucho menos cierto que todos tenemos el poder de hacer énfasis en lo bueno, positivo y correcto que nos sucede. Además de enfocarnos en las cosas buenas, correctas y positivas que hacemos por los demás y por el entorno.

    El mundo es lo que es, el entorno y los demás son lo que son, nada ni nadie externo a nosotros tiene el deber o la obligación de hacernos felices, hacernos sentirnos bien o marchar a nuestro favor. Lo bueno, lo positivo y correcto que aspiro de la vida, DEBE ser creado por mi, yo soy el que le da sentido y significado a mi vida.

    Recíen ahora, comenzando éste nuevo año 2014, estoy dándome cuenta de todo lo anterior. Siempre anhele y soñé vivir y trabajar en un lugar donde reine la armonía, la sabiduría y la profundidad en las relaciones humanas. Nunca conseguiré eso aquí, en éste mundo. Por el contrario, vine a ésta vida a traer o crear "eso" en mi entorno inmediato, comenzando por mi mismo, esté donde éste o haciendo lo que esté haciendo. Yo soy el cambio, el origen y el fin de lo que significa la vida para mi. No los otros, no el entorno.

    Saludos,

    Mariano

  • by Karina Zegers de Beijl, post on | Contestar

    Hola Mariano!
    Me alegro mucho por tu reacción. Es exactamente lo que con este artículo pretendía.
    Un abrazo!

  • by ladruni, post on | Contestar

    Este comentario ha sido eliminado por el autor.

  • by ladruni, post on | Contestar

    Hola! Gracias por este post. Me ha encantado, y me viene como anillo al dedo para una personita (el menor de mis hijos) que habla en esos términos(nadie me comprende, no acepto tu ayuda, será mi culpa….). Personita pequeña con gran sensibilidad pero siempre pidiendo el libro devp reclamaciones!. ¿A quien se parecerá?. Ya llevo mucho tiempo recorriendo ese camino y no puedo evitar, primero, hacer proyecciones propias sobre el peque, y segundo, reconocer como se posiciona de víctima, buscando algún beneficio.
    Te reitero mi agradecimiento, y te aseguro que comentaré estad ideas con él, y a ver que le suguiere.

    20 de enero de 2014, 23:32

  • by Karina Zegers de Beijl, post on | Contestar

    Hola Ladruni,
    Gracias por tu comentario. Me alegro de que el artículo te haya servido. Espero que el contenido también le sirva a tu hijo.
    Un abrazo,
    Karina

  • by Anónimo, post on | Contestar

    Es curioso que dice que no hay quejarse ni sentir que el mundo está contra ti, no obstante la actitud de etiquetarse continuamente como una persona "especial", "diferente", "altamente sensible" no ayuda, sino que aún refuerza más ese pensamiento de que "el mundo no me entiende". ¿No es algo contradictorio?

  • by Nacho, post on | Contestar

    Yo no me considero distinto, ni especial, sólo tengo un sistema nervioso muy sensible , que me hace vivir intensamente, puedo ser la persona más feliz de mi entorno o la más triste.Eso si cuando terminas de entenderte a ti mismo, también entiendes mucho más a los demás.Y el mundo claro que nos entiende, tienen los mismos problemas (pero con menos intensidad), cuando estoy feliz,cuando escribo poesía,cuando tengo serenidad me considero muy afortunado , cuando no es así ,ya pasará. No soy distinto a nadie.

  • by Nacho, post on | Contestar

    Este comentario ha sido eliminado por el autor.

  • by Ruslanka, post on | Contestar

    Es verdad que no se puede negar el echo de que hay personas menos sensibles y más sensibles. Pero eso no hace especiales ni diferentes a las personas sensibles ya que de la misma forma hay personas blancas amarillas y negras, o morenas, rubias o pelirrojas… No se trata de clasificar ese rasgo como especial, sencillamente reconocerlo y aceptarlo sin despreciarlo, al igual que lo que se "intenta" hacer con la raza negra.

  • by Anónimo, post on | Contestar

    Tonterias. Escucho lo mismo en todas partes. Tu responsabilidad, no debes culpar a los demas, las personas no tienen la culpa de tu estado y bla bla.
    Ese tonto disfraz del héroe autónomo que logra todo a través de su voluntad es utópica e ilusoria.
    La sociedad en si misma es quien avanza para lograr estabilidad.
    El individuo vive en un entorno que influye en el. Como ser social necesita de uno o mas grupos con el cual se identifica y permanece.
    Pero de forma espontanea aparecen los "heroes de la sociedad" que te gritan que debes "aceptar la vida como es, tomar tus responsabilidades y no esperar ayuda de nadie, pues son tus responsabilidades".
    No crean en estas estupideces, el entorno es responsable de tu estado tambien, como tu mismo. Lo importante es siempre conseguir tus objetivos sin depender de ningun consejo de nadie que te dice que, tus quejas son resultado de tu debilidad.

  • by Maite, post on | Contestar

    Cómo me suena eso de sentirse incomprendida, un auténtico bicho raro o autorreconocerse tan diferente que muchas veces, desde que recuerdo, me he preguntado a mí misma: "¿qué pinto yo aquí?". El hecho es que estamos aquí por algo y, sobre todo, para algo. Nos resulta fácil ponernos en la piel del otro porque sentimos lo que esos otros sienten, eso es una verdadera ventaja evolutiva, si se me permite la expresión. Pero no podemos pedir que el resto de la gente sienta como nosotros porque eso es imposible. La percepción es algo tremendamente individual y si a nosotros nos resulta fácil percibir sentimientos, situaciones y leer, como se suele decir "entre líneas", quizás descifrando códigos de comunicación no verbal que dicen mucho más de lo que dicen las meras palabras, las personas que no son PAS no pueden hacerlo con la misma intensidad. Por eso no se puede pedir que nos entiendan. Tenemos, eso sí, que intentar hacernos entender. Cuando un@, llegada una edad, "se atreve" a confesar ciertas características propias es posible que al hablar de cómo sentimos y percibimos con más intensidad, el interlocutor se quede un tanto perplejo, "ojoplático", como se suele decir, pero yo por propia experiencia he visto que la gente, cuando comienza a conocernos nos aprecia de verdad: somos dignos de confianza, "perdemos el culo" por hacer favores, en mí, por ejemplo, también aprecian mi discreción y prudencia y, por supuesto, la habilidad innata para comprender las emociones y el sufrimiento humano. Y eso no se puede pagar con todo el oro del mundo, por eso, a pesar de los famosos "bajones" que a veces experimentamos, me considero una persona afortunada.

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