Soy Altamente Sensible y quiero ser feliz

Está claro, no hace falta ser una persona altamente sensible para querer ser feliz, claro que no. Pero sí podría ser que una PAS tenga más dificultad en llegar a ese estado que alguien con una sensibilidad media. Y tampoco es que la felicidad dependa del grado de sensibilidad per se, pero sí puede estar relacionada con una serie de características inherentes al rasgo.  
Si preguntas a la gente qué les haría feliz, puedes recibir respuestas como: “ganar la lotería”, “encontrar un/otro trabajo/mi vocación”,  “tener éxito”, “tener una casa en el campo”, “tener pareja” o “tener un hijo”,  pero también respuestas con, digamos, más consciencia: “que ya no haya más guerras”, “que haya justicia/alimento para todos” o “que haya igualdad entre hombres y mujeres”.  Una categoría aparte son respuestas de tipo: “conseguir ser menos sensible”, “lograr que mi pareja/padres/colegas se esfuercen un poco más en entenderme/aceptarme“, “que me llamen/visiten más mis hijos/hermanos  ya que nunca vienen y la soledad“, “seré feliz el día que se mudan los vecinos porque no los aguanto”, “que el mundo sea más sensible”.
Lo sé, es una colección bastante dispar y ecléctica. Hay de todo. Pero un gran denominador común a casi todas las respuestas es el de buscar la felicidad fuera, colocar la responsabilidad en el mundo y, cómo no, la esperanza de que algo pase para que yo pueda ser feliz. Curiosamente, el  número de ocasiones en el que este tipo de deseos se cumplen, la persona vive un tiempo de bienestar, pero no tardará mucho en notar como empieza a brotar un nuevo deseo que, cuando se cumpla -esta vez seguro que sí- le hará de verdad completamente feliz. Y así un largo etcétera, por supuesto.
Vivimos en un tiempo en que “la felicidad” ha llegado a ser un producto. La publicidad, y de eso vive, está claro, nos quiere hacer creer que mientras falte X en tu vida, es imposible alcanzar la felicidad. ¿Qué pensar de la llamada “ley de la atracción”? Si consigues atraer X, te sentirás… feliz. Cuéntame, ¿lo has conseguido y te ha aportado felicidad?
Personalmente creo que lo de la felicidad tal como es presentado en los medios es una mentira, un mito. En primer lugar no depende de nuestro entorno físico (aunque puede contribuir, eso sí) y tampoco de las personas que juegan un papel en nuestra existencia. Las buenas relaciones te pueden hacer sentir bien, pero para que una relación sea buena también tendrás que contribuir o poner de tu parte. ¿Poseer más?, ¿la última moda y de las mejores marcas? Definitivamente no, ya que eso es una trampa en toda regla, visto que la última moda no existe porque siempre habrá algo nuevo, y si algo produce a la larga este deseo es insatisfacción, envidia y codicia – o sea, todo menos felicidad.
Ser feliz es, para mí, es una decisión propia. Tiene que ver con valorar todo lo que tengo, empezando por un cuerpo más o menos sano hasta el agua que sale del grifo y la manta que cubre mi cama. Con ver el vaso medio lleno. Con la gratitud. Con tener un trabajo con sentido. No se trata de tener muchas cosas. Ojo, hablo por mí; puedo entender que tú, que lees esto, quizá tengas una idea diferente. Pero cualquiera que sea tu idea, siempre se trata de una decisión tuya, de tu elección.
También creo que no es posible ni sería sano sentirte todo el tiempo igual de feliz, desde que te despiertas hasta que te duermes y todos los días igual. Las emociones se mueven, no son estáticas, y responden a lo que nuestros sentidos perciben.
Podrías preguntarte qué es lo que significa para ti la palabra “felicidad”.
  • ¿En qué piensas cuando reflexionas sobre este concepto?
  • ¿Qué es lo que te hace feliz?
  • ¿Qué es lo que te hace sentir bien?
  • ¿Qué necesitas para sentirte en paz contigo mismo?


Lo que impide la felicidad
A veces tengo la impresión que a las PAS les cuesta más que a las no-PAS sentirse feliz o, por lo menos, sentirse contentas. Y si esto realmente fuera así, la verdad es que no me extrañaría. Mientras no seamos conscientes de nuestro rasgo, lo que conlleva y cómo influye en nuestra forma de ser, es muy probable que vayamos tropezando con algunas trampas que impiden una paz, una sensación de aceptación interior.  
La primera trampa en este sentido tiene que ver con uno de los pilares de nuestro rasgo: la manera en que gestionamos la enorme cantidad de información que nos llega. Seguramente habrás leído sobre nuestra tendencia a dar muchas vueltas a las cosas, de “rumiarlas” y de montarnos películas. Si además sabes que estas películas generalmente tienden a ser negativas y catastrofistas, está claro que este hábito no ayudará demasiado a que te sientas bien y feliz.
Otra trampa sería la tendencia de muchas PAS a compararse con otra gente. Curiosamente no nos solemos comparar con otras PAS, con gente como nosotros, sino que generalmente miramos con cierta envidia a aquellos que son más “fuertes” que nosotros, a los que son más duros, que aguantan más, que no se estresan, que no lloran… vamos, nos comparamos con personas no-PAS. Jamás en la vida llegaremos a ser como ellos, ya que somos PAS y nuestras cualidades son otras. Evidentemente todo tipo de comparación puede hacerte infeliz ya que parte de la idea del “vaso medio lleno” e impide estar contentos con lo que somos y lo que tenemos. Y no estoy diciendo que no puedas salir de tu zona de confort para mejorar aspectos de tu carácter o de tus circunstancias; al contrario. Creo firmemente en la necesidad de seguir aprendiendo y creciendo siempre.
Y la tercera trampa, que tiene que ver con las dos anteriores, es la trampa de criticar, de juzgar. Si sueles criticar (y esto, evidentemente va para todo el mundo), te garantizo que no puedes sentirte realmente feliz. ¿No me crees? ¿Conoces el motivo por el que se suele criticar?
Si una persona critica a otra persona casi siempre lo hace porque no puede/quiere comprender a la otra persona y para sentirse mejor o superior. La gente que critica suele tener la autoestima bastante baja, algo que vemos en muchas PAS. No es de extrañar pues, que muchas PAS tiendan a ser bastante críticas con su entorno pero también con ellas mismas. Que quede claro que criticar no es lo mismo que discernir. Discernir es objetivo mientras que criticar es subjetivo. Si criticas es imposible que te sientas bien, en paz o feliz. Criticar va unido a una actitud negativa y separatista, no pocas veces basada en, y alimentada, por el miedo. Lleva a la amargura y al victimismo. Sentirse en paz y criticar son incompatibles.


¿Qué puedes hacer para sentirte más feliz?
Resumiendo lo anteriormente expuesto, podemos decir que, si quieres sentirte bien contigo mismo y de cara al mundo, podrías empezar echando un vistazo a  los siguientes puntos, preguntándote con toda la sinceridad si podrías trabajarlos un poquito más:
  • No pretender ser otra persona diferente de la que eres; eres suficiente
  • Conocer tus propias necesidades/tus propios límites
  • Sentirte responsable de tus palabras, emociones y actos
  • Practicar la gratitud
  • Aceptar a cada persona como es
  • Darte cuenta que no se puede cambiar a los demás; tú sí puedes cambiar
  • No juzgar, no criticar; aprender a discernir
  • No compararte con otras personas
  • No montarte películas de cara al futuro, ni quedarte colgado en el pasado

Son pistas, son ideas. Es un principio. Hay muchas más cosas que uno puede hacer, por ejemplo aprender y practicar el mindfulness, hacer algún voluntariado, entrar en prácticas espirituales, buscar formas de expresión creativa… Cada uno sabrá qué le aportará esa sensación de bienestar, de satisfacción. Lo más importante es aquello que ya dije: tomar esa decisión de dejar atrás las quejas y el victimismo, de coger las riendas de tu vida y colocarte en la perspectiva del vaso medio lleno. ¡Buen viaje!

La sensibilidad, lejos de limitarte, te puede proporcionar las alas que te permiten vivir tu vida plenamente.

Si quieres saber todo sobre el rasgo para poder descubrir de que manera se manifiesta en tu ser, si buscas herramientas, ideas y consejos, te recomiendo mi último libro: Personas altamente sensibles.

 

 

9 Commentarios

  • by Marta Gubern, post on | Contestar

    Un muy buen artículo Karina! Como PAS sí que es verdad que cuesta más encontrar la felicidad… a mi me ha ayudado mucho intentar conocerse más a uno mismo y descubrir esas pequeñas cosas “alcanzables” que nos hacen sentir bien y felices. La verdad es que yo me siento FELIZ de ser PAS porque tenemos esa gran particularidad del "don de la sensibilidad" . Gracias por todo!

  • by Oliva, post on | Contestar

    Un artículo realmente bueno. Se centra en aspectos que de verdad nos afectan. Para mí lo más difícil ha sido el dejar de compararme con otros. Eso me ha hecho mucho daño. Ojalá hubiera sabido de esto en mi etapa laboral. Ahora en la jubilación me ayuda a ser más feliz. Y es suficiente. Gracias por la difusión que haces.

  • by MARIA ISABEL, post on | Contestar

    Me parace una buenísima reflexión, lo que pasa que cuesta mucho llevarlo a la práctica. Las injusticias, la mala información que recibimos al cabo del día y las personas intolerantes que las tenemos a nuestro alrededor, en fin una interminable lista. Hay que sacar lo positivo, y saber lo que nos pasa ya es una ventaja muy grande. El libro de las "PERSONAS ALTAMENTE SENSIBLES" para mi ha sido una gran ayuda, aunque todavía tengo mucho que aprender. SALUDOS

  • by Paula Cifuentes Férez, post on | Contestar

    Yo acabo de conocer el rasgo. Siento un gran alivio y muchas fuerzas para iniciar el cambio. El artículo me ha encantado, ahora lo difícil es ponerlo en la práctica poco a poco.

  • by Miguel Martinez, post on | Contestar

    Mi problema es compararme con los monjes zen que aguantan todo, pero ahora yo se que puedo desarrollar mis potencialidades a traves de la practica zen, sin exigirme, y caminar a mi propio paso, gracias Karina por ayudarnos, ahora estoy contento y en paz, saber que siempre he tenido este rasgo y hasta hace unos dias encontrè, me siento liberado, mil gracias…te quiero

  • by ofelia lopez, post on | Contestar

    Excelente articulo, me servirá tanto para empezar a cambiar mucho mas ya que yo soy una persona que pienso demasiado las cosas y se me dificulta aceptar muchas veces las actitudes de las demás personas y es por eso que soy muy reservada me asustan las personas , pero al leer este articulo e comprendido que estoy haciéndome mucho daño es por eso que soy una persona demasiado triste
    Muchas gracias karina por compartir con nosotros es de mucha ayuda , saludos y bendiciones.

  • by Ana, post on | Contestar

    Llevo más de un año en terapia con psicólogo y psiquiatra pero no consigo salir del bache . Hace mucho tiempo me dí cuenta que era diferente, mi psicóloga me dice que no me etiquete en este grupo como PAS, por lo que no me he decidido aún a ahondar, pero me siento identificada con todo lo que leo y que decís.
    Gracias Karina por trabajar para este grupo de personas y me alegra enormemente saber que hay más gente "sensible ". Un abrazo para todos

  • by Andrea Quintana Alemany, post on | Contestar

    Hola Ana,
    Me alegro que también hayas encontrado esta página. Yo también voy a terapia. En mi caso desde hace bastantes años. Y también me han dicho que no me etiquete. En principio se trata de evitar sufrimiento, pero en el caso de ser PAS a mi me ha proporcionado mucho alivio. Hay PAS de todos los tipos y en todas las situaciones, como la nuestra de necesitar ayuda. Lo importante es que te sirva leer los artículos. A mí me han ayudado mucho. Y es que aceptarse y cuidar de uno mismo es imprescindible para todos, pero aún más si somos PAS.
    Un abrazo y espero que te recuperes pronto y no necesites más la terapia.

  • by Geobiólogo, post on | Contestar

    Hola, las terapias oficiales sirven para que vuelvas al rebaño siendo un número mas sin diferencia alguna, alienados, si quieres sanar tu interior y tu ser, has de trabajarte a tí mismo. Una ayuda exterior no viene mal, pero el trabajo es interno.
    Si no hay trabajo no hay salida.

    ¡Saludos!

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